martes, 29 de septiembre de 2020

CONCLUSIONES: I JORNADA DE ESTUDIO “SALVEMOS EL CASTILLO DE OVERA”


                                                            Vista general de Santa Bárbara-Overa.(C) A. Morata

    Estas conclusiones están elaboradas con los resúmenes de las ponencias, debate de la Jornada, sugerencias de los expertos en la visita posterior al Castillo, así como otras aportaciones que hemos incluido en este libro, compendio de todo lo que nos han aportado los estudiosos y amigos del Castillo de Overa.

    Intervienen en el debate de esta primera Jornada de estudio todos los ponentes de las jornadas, políticos, propietarios, estudiosos y público en general. El debate es moderado por Juan Pardo, coordinador de la Jornada.

    Para llevar un cierto orden en las intervenciones y centrar el debate, se acuerda agrupar las intervenciones en cuatro focos de atención:

A. Titularidad pública de las ruinas y el entorno del Castillo de Overa. Es una necesidad prioritaria que la titularidad privada del patrimonio pase a titularidad pública.

B. Consolidación de la Torre en peligro de derrumbe y vallado de todo el perímetro del yacimiento para evitar robos y actos vandálicos.

C. Estudio y prospección arqueológica por equipo de solvencia científica.

D. Rehabilitación y puesta en valor para beneficio, uso y disfrute de la comunidad.


                                                El castillo, un bien por estudiar y rehabilitar. (C) J.Pardo

A. Conclusiones sobre la titularidad del Castillo de Overa

    Es fundamental iniciar los trámites para conseguir la titularidad pública del Castillo. El Ayuntamiento es la entidad que tiene que afrontar su compra. Los propietarios (cuatro de los cuales se encuentran presentes en este debate) han manifestado en reiteradas ocasiones su disponibilidad a la venta. Es conocido por todos que al tratarse de un B.I.C. (Bien de Interés Cultural) ningún aprovechamiento se le pueden sacar a estos terrenos y por el contrario obliga con bastantes responsabilidades a sus propietarios.

    Se comenta que los propietarios son ocho vecinos de la localidad y que la cima del cerro donde se ubica el Castillo y la Torre es terreno del Estado (aunque no hay una coincidencia total).

    El proceso de adquisición por parte del Ayuntamiento de Huércal-Overa se estima que debería de seguir estos pasos:

A1. Nombrar por parte del Ayuntamiento un negociador con amplios poderes, que hable (individualmente) con todos los propietarios.

A2. Fijar los límites de cada propiedad, documentalmente. Elevar un plano General de la zona arqueológica “Castillo de Overa” que contenga todos los elementos dignos de estudio: castillo, medina, cementerio, etc.

A3. Fijar el justiprecio entre el representante del Ayuntamiento y propietarios. Estudiar opción de expropiación.

A4. Finalizar la compra en un periodo prudencial de tiempo (seis meses sería un plazo razonable).


                                                Base de la Torre, muy deteriorada.

B. Vallado del polígono del yacimiento y consolidación de la Torre

     Es urgente el vallado de todo el yacimiento porque está sufriendo mucha presión de buscadores de metales, curiosos, visitantes… Que están expoliando todos los restos cerámicos. Además, la torre está siendo atacada con grafitis, desconches, etc.

Pasos a seguir:

B1. Delimitación del polígono afectado por los restos arqueológicos. Tendría que ser el máximo posible para facilitar el posterior uso social de su rehabilitación y puesta en valor: accesos, Instalaciones complementarias, Centro de visitantes, aparcamientos, etc.

B2. Vallado de seguridad de todo el perímetro que impida el acceso y frenar el deterioro. El alto de la valla tendrá que ser suficiente para evitar el acceso, complementado con carteles informativos que avisen de la prohibición de acceder al recinto, así como de la sanción a que se enfrentan los infractores.

B3. Realización de un estudio de prospección arqueológica inicial e integral que sitúe los hitos más importantes del patrimonio. Es importante que no quede fuera de la protección ningún elemento significativo del yacimiento. Los estudios parciales que se propongan hay que realizarlos en profundidad ya que pueden tener efectos negativos sobre el objetivo final que es el de recuperar totalmente el yacimiento.

B4. Consolidación de la Torre. Contamos con el estudio de morteros que realizó Sergio Díaz y que está a disposición del proceso de consolidación. La base de la torre está muy deteriorada. Habría que consolidarla, asegurar su estabilidad dentro del respeto máximo al monumento. La realización de la obra debe ser llevada a cabo por una empresa especializada en rehabilitación de Patrimonio.

    Dado que hay un estudio de morteros, se puede elaborar un pequeño proyecto de consolidación de urgencia de la misma por su avanzado estado de deterioro. La Delegación de Cultura, en colaboración con el Ayuntamiento, puede actuar de urgencia para evitar el derrumbe de la Torre. Esta actuación es muy necesaria y urgente y no podemos demorarla si no queremos quedarnos sin el principal símbolo histórico de Overa y uno de los más importantes del Municipio.


                                                                              Momento de la I Jornada de estudio

C. Estudio y excavación arqueológica del Castillo de Overa

     Según los especialistas sería necesario un profundo estudio del Castillo, tanto de toda la documentación relativa a él, como de estudios multidisciplinares sobre el mismo:

C1. Plano topográfico y arqueológico minucioso de todo el complejo arqueológico. Restitución fotogramétrica. Elaboración de un dossier integral del yacimiento: Planos de todo tipo, estudio de georradar, fotográficos, documentación histórica…

C2. Datación histórica de todos sus restos: Murallas, instalaciones de la fortaleza, cimientos del poblado, cementerio, etc. Esta investigación tiene que ser complementada con un estudio de los materiales de construcción que están presentes en el monumento.

    Ya se hizo un estudio de datación de los muros de la Torre por Sergio J.Díaz, pero sería necesario complementarlo.

C3. Estudio con Georradar profesional para detectar todas las estructuras enterradas. Conocer con la mayor exactitud posible de ubicación e importancia de las estructuras enterradas nos hará ser más eficientes en la excavación arqueológica. Contamos con un estudio de georradar realizado por el gran experto Luis Avial que habría que estudiar y complementar en su caso.

    Una vez finalizados estos estudios preliminares, lo deseable y necesario para este yacimiento es un planteamiento de excavación arqueológica con las siguientes características:

1.  General: que plantee la excavación de todo el yacimiento, aunque se secuencie en varias campañas.

2.  Exhaustivo: que analice profundamente cada uno de los espacios que conforman este importante yacimiento arqueológico.

3.  Específico: para cada uno de los materiales encontrados, así como para todo el material extraído con anterioridad: cerámica, monedas, etc. Tanto en colecciones particulares como instituciones públicas: Museos de Lorca y Almería.

4.  Profesional: elaborado por una institución o empresa de contrastado perfil científico y profesional.

    Los estudios parciales o muy reducidos, siempre que sean realizados por equipos muy cualificados pueden ser aceptables, aunque no es lo más deseable para un yacimiento como este que tantos años lleva esperando, y que tantos datos y sorpresas positivas puede aportar en su conjunto al conocimiento de nuestra historia medieval.

    Sería muy importante que hubiera una estructura municipal (arqueólogo, equipo técnico, etc.) que supervisara (y en su caso dirigiera) el proceso de excavación total del yacimiento. Tendría que haber un proyecto de investigación, que en su elaboración interviniera el departamento de una universidad, y que cuente con el informe de expertos exteriores, asociaciones vinculadas y Administraciones.

                                                          Materiales cerámicos del Castillo de Overa

D. Rehabilitación y Puesta en valor para uso y disfrute de la comunidad

     La aceptación de un proyecto determinado de rehabilitación del Castillo de Overa, una vez acabado su proceso de estudio y excavación, levanta mucha controversia y necesita de un debate científico y social muy amplio y profundo.

    En la Jornada se han visto varios modelos de rehabilitación y, aunque ninguno es un modelo a seguir, una idea levanta bastante aceptación: la rehabilitación de la Torre de Huércal no es el modelo a seguir para la rehabilitación del Castillo de Overa. Es decir, no se está de acuerdo con recubrir todo el monumento de cemento, crear un acceso a base de una gran estructura de acero corten… Aunque hay actuaciones que pueden ser interesantes.

     La investigación científica del bien patrimonial nos dará guías para la posterior rehabilitación. También el uso social y público que después se le quiera dar.

     El estudiar lo que se está haciendo en nuestro entorno con la rehabilitación del patrimonio es muy interesante para ver soluciones que se pueden aplicar en Overa. La intervención de la población a través de sus asociaciones y grupos de estudio, es un elemento importante para la proyección de la puesta en valor de este bien patrimonial.

     La creación de un Centro de Interpretación y Visitantes en la entrada del Yacimiento (Casa abandonada en la falda del cerro del Castillo) se contempla como fundamental para la puesta en valor del bien patrimonial. Sería la base de su uso social y turístico, así como podría albergar muchos de los hallazgos del Yacimiento.

     Así mismo, las propuestas de empresas especializadas para su estudio y valoración por los responsables administrativos, estudiosos del bien, asociaciones, etc. sería de mucha ayuda a la hora de elegir un camino de rehabilitación a seguir.

                                                                                           Vista general del Castillo.

RESUMEN GENERAL

     Hemos comprobado que hay bastante coincidencia entre los expertos y estudiosos sobre el qué hacer con respecto al complejo arqueológico “Castillo de Overa”.

     La implicación social es fundamental para llevar a buen puerto este proyecto: vecinos, estudiosos, expertos, responsables administrativos… Todos unidos en buena sintonía haremos posible que este tesoro arqueológico sea protegido, estudiado y puesto en valor para su disfrute social.

     Para ello es imprescindible una rápida actuación y ponernos manos a la obra.

     Seguiremos trabajando en las líneas que esta I Jornada de estudio “SALVEMOS EL CASTILLO DE OVERA” nos ha marcado. Todos unidos lo conseguiremos.


A MODO DE EPÍLOGO. Overa Viva y la I Jornada de Estudio 'Salvemos el Castillo de Overa'

La Delegada de Cultura, Eloisa Cabrera, la Alcaldesa, Francisca Fernández, la Teniente de alcalde, Mª Mar Meca, el Coordinador de la Jornada, Juan Pardo y los ponentes.

     La plataforma Overa Viva lleva nueve años luchando por el Patrimonio Histórico y Cultural de la localidad. La rehabilitación del Castillo de Overa es uno de sus principales objetivos. 

     El Castillo de Overa es para muchos huercalenses y habitantes de la comarca un completo desconocido. Por este motivo la plataforma Overa Viva ha organizado una jornada para estudiar las maneras de abordar la recuperación, estudio y puesta en valor del castillo de Overa. (No confundir con el Castillo de Huércal ubicado a 6 kilómetros de distancia y ya rehabilitado).

    La Alcaldesa de Huércal-Overa, Francisca Fernández, fue la encargada de inaugurar la jornada de expertos, una cita que se desarrolló en el Cine Municipal. La clausura fue realizada por la Delegada de Cultura, Eloisa Cabrera. El acto estuvo conducido por el Codirector de Overa Viva y presidente de la Plataforma Salvemos el Castillo de Overa, Juan D. Pardo Valera.

     Señaló la alcaldesa, que para Huércal-Overa es un «privilegio que expertos del municipio y de fuera de él se den cita para, con un enfoque multidisciplinar, dar a conocer parte de nuestro legado y sentar las bases de las necesidades para que desde las distintas administraciones podamos trabajar conjuntamente y poder restaurarlo».

     La alcaldesa destacó la responsabilidad que tienen desde la corporación de dar a conocer este rico patrimonio, «quizás desconocido para muchos, así como difundir y cuidar, que las nuevas generaciones sean conocedoras de nuestro patrimonio y de nuestra historia de mestizaje. Lo que somos es fruto del resultado de todos los pueblos que han tenido presencia en nuestro municipio».

     Por su parte, Juan Pardo explicó que «el Castillo de Overa, parte del patrimonio histórico municipal, es un gran tesoro que tenemos abandonado y necesita ponerse en valor para que sea un referente de recuperación patrimonial en nuestra provincia».

     El castillo, o lo que queda de él, cuenta con más de ocho siglos de historia. Fue construido para vigilar y controlar el gran cruce de caminos del bajo Almanzora. Además, también fue el gran castillo refugio para la importante población que habitaba estas tierras des-

de muchos siglos atrás.

                                   Parte del público asistente a la Jornada


     En la cita colaboraron expertos como: Juan Antonio Muñoz, historiador, autor del libro: La cultura del agua; Alfonso González, historiador, autor del libro: Huércal y Overa, espacio fronterizo y Antonio Rubio, historiador, autor del libro: Historia de Huércal-Overa. En el área de Arqueología: Lorenzo Cara Barrionuevo, historiador y arqueólogo. Especialista en la Almería Medieval,. Y para exponer la Rehabilitación y puesta en valor: Andrés Martínez, historiador, Director del Museo de Lorca; Sergio Díaz, arquitecto, investigador del castillo de Overa y José Domingo Lentisco Navarro, historiador, experto en puesta en valor del patrimonio.

     La jornada la clausuró nuestra Delegada de Cultura, Eloisa Cabrera, que destacó la importancia de la Jornada que se enmarca en el Día Internacional del Patrimonio. Así mismo mostró su total apoyo al estudio y rehabilitación del Castillo de Overa e informó de las distintas vías de subvención a las que se podría acceder.

      La jornada consistió en la exposición de los conocimientos de los expertos con un posterior debate y puesta en común sobre cómo empezar a actuar y los pasos a seguir. Entre todas las propuestas, son de destacar: el acercamiento a los propietarios para la adquisición de los terrenos, la consolidación de la Torre, el vallado de todo el yacimiento, estudio arqueológico, etc. También la creación de un Centro de Interpretación del Castillo que acerque a los ciudadanos la historia de este emblemático edificio y entorno histórico, así como mediante actividades y vídeos en 3D los visitantes puedan sumergirse en el patrimonio de Overa y Huércal.

 

                             Ponentes en la organización del debate ¿Qué hacer…? © A. Rubio.

      También asistieron muchos estudiosos e interesados en la recuperación del patrimonio histórico municipal que participaron activamente en el debate, aportando nuevos enfoques y soluciones. Entre ellos, varios propietarios de los terrenos donde se ubica el castillo de Overa, que mostraron su buena disposición a vender al Ayuntamiento sus propiedades para que éstas sean de dominio público y puedan iniciarse los trabajos.

      En resumen, una Jornada muy intensa que continuó con la visita al castillo de Overa y a la ermita de Santa Bárbara en una tarde memorable de disfrute de la naturaleza y de nuestro Patrimonio Histórico. Después se ha continuado el trabajo con dos salidas de campo y varias reuniones para lanzar un gran proyecto de futuro: EL PATRONATO DE PATRIMONIO HISTÓRICO Y CULTURAL DE HUÉRCAL-OVERA. Es el principio de grandes días que vendrán en el desarrollo cultural de nuestro municipio y provincia.

 
                          Santa Bárbara-Overa y el Castillo, cuna del municipio.   © J. Pardo

 


jueves, 17 de septiembre de 2020

SALVEMOS EL CASTILLO DE OVERA 2020


“A los que aman la historia 


y luchan por el Patrimonio Histórico y Cultural.


A los que ponen el bien común 

por encima del egoísmo e interés personal. 

A los que saben que sus raíces son el pasado,

 sus actos; el presente, y sus sueños crean el futuro.”

                                                          Overa Viva


miércoles, 12 de agosto de 2020

CASTILLO DE OVERA, JOYA ARQUEOLÓGICA DE LA PROVINCIA. Por Juan Pardo Valera y el equipo de Overa Viva (*)

 

                                                      Panorámica del "nicho de vida" de Overa.  (C) J. Pardo

1. PRESENTACIÓN 

     Reconocido por todos los especialistas como el gran tesoro olvidado, a nivel arqueológico e histórico, de la provincia de Almería, el Castillo de Overa, ubicado en la barriada de Santa Bárbara-Overa, está al borde de la destrucción total. La plataforma Overa Viva lleva más de ocho años luchando para que se recupere y ponga en valor. Sería el gran estandarte y tarjeta de presentación en la entrada del municipio desde poniente. Pedimos a las administraciones responsables de su rehabilitación, Ayuntamiento de Huércal-Overa y Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, que escuchen las reivindicaciones de los vecinos e, incluso, del Defensor del Pueblo de Andalucía. Entre todos conseguiremos recuperar este tesoro. 

     El Castillo de Overa tiene más de ocho siglos de historia. Construido para vigilar y controlar el gran cruce de caminos del bajo Almanzora, tanto el camino de la costa hacia las sierras mineras del interior, como el trasversal que unía Andalucía con el levante mediterráneo. También fue el gran castillo refugio para la importante población que habitaba estas tierras desde muchos siglos atrás y, que por los avatares de la historia, se convirtió en frontera entre los dos mundos - árabe y cristiano- en la segunda mitad de la Edad Media. 

                              Restos de las murallas con la torre principal al fondo.

 2. LA LLAVE DEL ALMANZORA 

     Las disputas por el Castillo de Overa fueron frecuentes durante más de dos siglos. Los cristianos desde Lorca y los árabes desde Vera y Purchena porfiaron por la conquista del castillo y su rica comarca agrícola y ganadera, que se convirtió en la LLAVE DEL ALMANZORA; quien poseyera el Castillo tenía vía libre para la conquista de la cuenca del río, que era tener el dominio de la frontera. Justo en el centro de la línea divisoria entre el último estado andalusí y la corona castellana, vertebra un amplio territorio desde Lorca hasta Vera-Purchena. Una franja de terreno fluctuante en la que quedaron constituidas desde mediados del siglo XIII unas formas de poblamiento, ocupación y explotación del medio específicas...Unas instituciones especiales dedicadas a gestionar situaciones no siempre fáciles y, en definitiva, una determinada forma de desarrollo de las actividades cotidianas, un modo de vida siempre en la balanza de la guerra y los tratados de paz - efímeros y dados a muchas roturas unilaterales -, que marcó profundamente este territorio. En toda esta amplia demarcación del sector oriental de la frontera jugaron un papel destacado, en las relaciones entre ambos reinos, los territorios de Overa y Huércal, ya que gozaban de una importancia estratégica extraordinaria. Fueron el nudo de comunicaciones entre las principales ciudades del sureste peninsular a ambos lados de la frontera, nexo de comunicación -en muchos periodos intensa comercialmente-. Desde las estribaciones septentrionales de la Sierra de Almagro se controla visualmente un amplio territorio que va desde las tierras de Lorca hasta la comarca de Vera, y especialmente la Rambla de Nogalte y la Hoya de Lorita, paso por el que discurre el camino que comunicaba ambos lados de la frontera. 

   Santa Bárbara-Overa, cuna del municipio de Huércal-Overa. © A. Morata 

     El espacio se termina de definir por la Sierra de las Estancias, que lo separa de la comarca de Los Vélez, la propia Sierra de Almagro y el valle del Almanzora. Con la creación del Reino de Murcia y especialmente con la toma de Lorca por los cristianos a mediados del siglo XIII se inauguran casi dos siglos y medio de posiciones fronterizas más o menos estables y la definición de un espacio geopolítico con características propias, donde el castillo de Overa y todas las poblaciones y fortalezas del bajo y medio Almanzora juegan un papel fundamental. Esta nueva situación fronteriza conllevó la creación de nuevos emplazamientos militares y la reconversión de antiguos asentamientos, que pasaron de ocupar un papel secundario a asumir un rol de frente de guerra en la defensa del reino nazarí. Este vasto territorio estaba dominado por la Fortaleza de Overa - castillo refugio y bastión del Almanzora-, apoyada con la avanzadilla de la imponente Torre militar de Huércal, la torre vigía de la Ballabona y el reticulado de fortificaciones de Zurgena, Arboleas, Cuevas… Para una defensa total de la ciudad de Vera - centro político, administrativo y militar de la comarca -, frente a cualquier posible ataque de las tropas cristianas. Esta situación se mantuvo durante aproximadamente doscientos cincuenta años, no sin multitud de escaramuzas y razzias de saqueo a ambos lados de esta frontera. El fenómeno militar fue intrínseco a su condición fronteriza, como hecho que condicionó y caracterizó toda la comarca. La frontera generó condiciones de vida y modelos socio-económicos e institucionales propios, cabe recordar la importancia social y económica de esta sociedad y economía de guerra: Fronteros, atajadores, almogávares, homicianos… Un entrelazado de vivencias digno de la mejor película de aventuras. Está por investigar, estudiar y difundir esta intensa vida a ambos lados de la frontera y todas las interrelaciones que se produjeron: monumentos, enseres, vestuario, relaciones comerciales, producciones artísticas, formas de vida… 

                                            Torre de la Ballabona. (C) J.Pardo

    La investigación arqueológica y el estudio documental de toda esta época alrededor del Castillo de Overa puede arrojar mucha luz sobre este importantísimo periodo de nuestra historia que, sin duda, ha marcado el devenir del territorio y, aún hoy, determina muchas de las características de nuestra comarca y de sus acontecimientos recientes. Y que seguirá pesando en el futuro de esta maravillosa tierra. 

      Hay momentos históricos muy destacados en el devenir del castillo de Overa, como la toma del mismo por el capital lorquino Morata (1439) y su posterior reconquista por las fuerzas árabes (1449), la posible visita de los Reyes Católicos en su periplo hasta el Real de Vera para recibir las llaves de los pueblos del bajo Almanzora en 1482: “Entró la reina Isabel descalza en la mezquita de Overa y salió andando de espaldas para no perderle la cara a tan sagrado lugar”      - tradición oral de Santa Bárbara-Overa -. 

  Con la conquista total de Al-Ándalus por los Reyes Católicos, el desplazamiento del poder político y administrativo a Lorca y la posterior expulsión de los moriscos, la necesidad defensiva del Castillo se perdió e incluso toda la comarca quedó durante mucho tiempo despoblada; debido a la inseguridad y la perdida de valor estratégico. Este fue el ocaso de la importancia geopolítica y económica de la localidad de Overa, el abandono de su Castillo y el poblado árabe enclavado a sus pies. Siglos de olvido y abandono nos llevan hasta los tiempos actuales en los que con fuerza se alza la voz de personas y colectivos que reivindican su recuperación  como símbolo

                Las campañas de difusión han sido intensa. Castillo de Overa

 de la localidad de Overa, del municipio de Huércal-Overa y como un tesoro histórico de la provincia de Almería. Dentro de este contexto se encuadra la larga trayectoria de la Plataforma Overa Viva por la recuperación de la historia, en todas sus manifestaciones y la protección, estudio y rehabilitación del complejo arqueológico “Castillo de Overa”. Esta I Jornada de estudio se ha organizado gracias al apoyo del Excmo. Ayuntamiento de Huércal-Overa, la Delegación de Cultura y la impagable colaboración de expertos, estudiosos y amigos 

3. ¡SALVEMOS EL CASTILLO DE OVERA! 

    Esta plataforma fue creada por Overa Viva hace más de diez años y aglutina la lucha de tantas personas e instituciones que piden a las administraciones la pronta recuperación de este patrimonio histórico. Para esta I Jornada de estudio, en la que tantas ilusiones y esperanzas hemos puesto, contamos con la importante aportación de grandes expertos, estudiosos del patrimonio histórico, administraciones, partidos políticos y enamorados del Patrimonio. 

A. Organización de intervenciones de expertos: 

1. Historia: - Juan Antonio Muñoz. Ubicación del patrimonio, importancia histórica del lugar. - Alfonso González. Importancia histórica del Castillo de Overa. - Antonio Rubio. Abandono del Castillo y despoblamiento de la comarca tras la entrega a los Reyes Católicos y la rebelión de los moriscos.

 2. Arqueología: - Lorenzo Cara Barrionuevo. Cómo afrontar el estudio arqueológico del castillo y su zona de influencia. - Domingo Ortiz Soler. Cómo gestionar un yacimiento arqueológico. 

3. Rehabilitación y puesta en valor: - Andrés Martínez. Bases para la rehabilitación.Propuesta expositiva. - Sergio Díaz. Diversos enfoques posibles a la rehabilitación. - José Domingo Lentisco Navarro. Propuesta de puesta en valor del Castillo de Overa. 

    B. También contamos con importantes aportaciones que enriquecen esta Jornada como: Salvador Fontenla, Agustín Juan, Lola Zurano y Sergio Juan Díaz. 

    C. Responsables administrativos y políticos: Eloísa Cabrera (Delegada de Cultura), Francisca Fernández (Alcaldesa de H-Overa), Domingo Fernández (concejal PP), Juan García y Alfonso Provencio (concejales PSOE), Mª del Mar Meca y José López (Concejales Cs). D. Fotógrafos como: Salvador Gómez, Adrián Morata Castelló, Dolores Zurano, Rolando Parra, etc. E. Medios de Comunicación: Levante TV, Ideal Almería, La Voz de Almería, etc. 

    F. Estudiosos e interesados por el Patrimonio Histórico del Municipio. 

    G. Trabajadores del Excmo. Ayuntamiento y Delegación de Cultura, empresas privadas, etc. 

¡GRACIAS A TODOS POR SU IMPRESCINDIBLE COLABORACIÓN! 

                                       Foto final de intervinientes en la I Jornada de Estudio.

4. EL MOMENTO PRESENTE 

     Después de las últimas décadas, donde el deterioro del Castillo ha sido más intenso, tanto por la acción destructora de visitantes y expoliadores como el natural deterioro por el paso del tiempo y los agentes climáticos, es el momento de las acciones; de poner “mano a la obra”. Ya pasaron los tiempos de las promesas, de las buenas palabras e intenciones. Los propietarios privados de los terrenos, donde está instalado el Castillo, se han puesto en repetidas ocasiones a disposición del Ayuntamiento para vender sus propiedades (primer paso para todas las demás actuaciones). Incluso han sugerido que estarían de acuerdo con que se iniciase un proceso de expropiación de los mismos. Estos terrenos están calificados como B.I.C. (Bien de Interés Cultural) por la Administración y no se puede realizar ninguna actuación privada sobre los mismos, salvo su mantenimiento. Recordando, así mismo, que los propietarios son responsables de cualquier deterioro del bien, así como de cualquier accidente que ocurra dentro de él por falta de haber tomado las medidas oportunas.


                                             Plano del Castillo de Overa.

    La plataforma Overa Viva ha instado en varias ocasiones al Excmo. Ayuntamiento de Huércal-Overa a que adquiera todos estos terrenos (por compra directa o por medio de expropiación) y que inicie URGENTEMENTE los trabajos de vallado y consolidación de la torre principal del Castillo. Esperamos que esta Jornada nos abra caminos de actuación eficientes para la resolución de este despropósito de tantos años. El Castillo de Overa no puede esperar. Hay que actuar con diligencia y eficacia para preservar el gran legado histórico y cultural que encierra. Es nuestra responsabilidad y será nuestro legado para el futuro. 

   Idealización castillo de Overa. Historia ilustrada de H-Overa. © PAHV Ed.


(*) ESTE ARTÍCULO HA SIDO ELABORADO  CON LA INTERVENCIÓN Y FOTOS DE LA I JORNADA DE ESTUDIO "SALVEMOS EL CASTILLO DE OVERA" CELEBRADA EL 16 DE NOVIEMBRE DE 2019 EN HUÉRCAL-OVERA.

^ Fotos Juan Pardo, salvo las documentadas.

sábado, 20 de junio de 2020

UN PERSONAJE SINGULAR EN LA OVERA NAZARÍ: LA FIGURA DEL ALMOGÁVAR. Por Agustín Juan Bonillo


       
                                                                Entrada a la torre principal del castillo de Overa.  Foto: J.Pardo
                          
  
 Reflexiones a modo de introducción
     
     Lorca, 29 de marzo de 2020. Mañana de domingo, segundo de encierro forzado. Un silencio desacostumbrado me envuelve en pleno centro urbano. Un silencio solo roto por el inusual sonido de vencejos, golondrinas y gorriones, que se enseñorean del cielo de la ciudad. El culpable coronavirus, con el infausto nombre y apellido de Covid-19, es el responsable del encierro y del silencio que envuelve nuestras calles. Sin embargo, la naturaleza sigue su curso, pues observo que, en los otrora parterres, hoy sellados a golpe de adoquines, cemento y asfalto, la vida pugna por emerger conforma de florecillas y demás hierbas silvestres. Brotan por doquier, acompañadas de una tenue y persistente lluvia que, por lo inusual de su continuidad, a muchos les lleva a pensar que el mítico señor de la avioneta se encuentra también confinado. Una naturaleza que desborda los límites con que los humanos la sojuzgamos a golpes de una tecnología y modernidad, que nos facilita tanto la vida, como nos la acaba complicando, abriendo encrucijadas que muchas veces escapan a nuestro control y nos impiden ver a dónde vamos como sociedad, porque no recordamos, en la mayoría de los casos, de dónde venimos. Sin embargo, el sello de los siglos se estampa en nuestro presente.
Si le damos la espalda a nuestro pasado, si le damos la espalda a nuestro patrimonio, nos estaremos dando la espalda a nosotros mismos. Una parte importante de nuestro ser, de nuestra identidad, singular, pero plural, a la vez, se acabará perdiendo y no habrá jamás dispositivo tecnológico que, por muchos universos virtuales que ayude a construir, pueda suplir esa parte de nuestro ser que se acaba diluyendo en la desmemoria colectiva. Hoy, hasta el más necio de entre ellos, pulsando una tecla del ordenador, tablet o móvil, puede encontrar saber, pero lo que jamás podrá encontrar será la capacidad de comprender que da el conocimiento, en el que la mirada cómplice de la historia, nuestra historia, ocupa un lugar relevante.
Negarnos a nosotros mismos, eso es olvidar nuestro pasado, y lo que nos ocupa en este artículo, nuestro legado árabe o andalusí: es negar la almohada que da cobijo a nuestros sueños y desvelos, la azotea que corona y airea nuestras casas, la acequia que es fuente de vida en nuestros pagos, las alubias y alcachofas que reconfortan nuestros estómagos, la alberca transmutada en moderna y privada piscina para el solaz refrescante de nuestros, cada vez más largos y tórridos, veranos. Son centenares las palabras que nos hablan de un legado, el legado andalusí, que, aun teniéndolo ante nuestros ojos, muchas veces somos incapaces de ver.
Y esta larga reflexión, me lleva a una sugerencia de mi amigo Juan Pardo, días después de aquel memorable encuentro-jornada sobre la necesaria rehabilitación del Castillo de Overa, el pasado mes de noviembre, para que dejase por escrito algunas palabras en torno a la vida en la Overa medieval o nazarí. Una etapa, y un lugar, sobre los que aún hay mucho por escribir, siguiendo la estela de llama viva que, en los últimos años, supone la labor impagable de Alfonso González. Una etapa, y un lugar, que sitúan a Overa en el contexto de la dura vida de frontera (más o menos consolidada tras el Tratado de Alcaraz, de 1243)[1], en la raya del cristiano Adelantamiento del Reino de Murcia, en la Corona de Castilla y que tendrá a Lorca como principal baluarte, y la musulmana Axarquía almeriense, bajo el sultanato nazarí de Granada, donde se inserta Overa, entre las plazas fuertes de Vera (en cuya taha se incluía) y las de Vélez Blanco y Vélez-Rubio.
Una dura vida de frontera que acabará curtiendo el carácter, tanto de las gentes que poblaban la musulmana Overa, como los de la vecina Huércal la Vieja, donde las continuas razzias cristianas eran contestadas por las musulmanas, y viceversa. Un territorio donde los avances y retrocesos de la frontera no eran hechos inusuales, y contribuían a conformar una sociedad singular en la que la guerra se integraba como algo habitual en su paisaje vital. Es en este contexto donde se desenvolvía como pez en el agua la figura del almogávar, personaje principal de esta breve aportación, preferentemente en el campo cristiano, pero perfectamente adaptable a la idiosincrasia fronteriza del combatiente musulmán, al que inicialmente aludía el término.

1.     Orígenes del término y la figura del almogávar.

Almogávar con su equipo de lucha.
    Originalmente, el término almogávar se piensa que procede del árabe al-mugawir, “el que crea algaradas”, es decir, tumultos, jaleo, escándalo o, también, del término al-mujabir, que literalmente quiere decir “el que porta noticias”, pero que, en este caso, se traduciría como “el que explora y comunica”, aludiendo a la función de espionaje que realizaban los almogávares, entre otras cosas[2].La primera vez que se usa la palabra «almogávare» es en el siglo X, en las tierras de Al Ándalus, para referirse a grupos armados dedicados al saqueo y a los ataques por sorpresa, y que actuaban en la frontera del valle del Ebro. Con el tiempo, los cristianos comenzaron a usar también esa palabra. Serían los aragoneses los primeros en adoptar las tácticas y modus operandi de estos almogávares y, al final, fueron conocidos con el mismo nombre, a pesar de que eran cristianos y no musulmanes. De ellos, Desclot, en el contexto catalano-aragonés de finales del siglo XIII, los describía así: ‹‹Estos hombres llamados almogávares no viven más que del oficio de las armas. No habitan las ciudades ni las villas, sino las montañas y los bosques. Guerrean sin tregua contra los sarracenos y entran en su tierra durante un día o dos, robando, saqueando. Su vida es tan dura que pocos la soportarían. Pueden estar un par de días sin comer si es necesario, o comer hierbas del campo. Llevan una camisa corta, tanto en invierno como en verano, unas calzas de cuero muy estrechas... Cada uno va armado con una espada, unos dardos, sin escudo ni armadura. A la espalda llevan un zurrón de cuero en el que meten las provisiones para dos o tres días. Son hombres fuertes, gente de montaña, catalanes y aragoneses››[3]. Ellos son los responsables de grandes gestas para la Corona de Aragón, como, tras su intervención en socorro del imperio bizantino, y el asesinato de su adalid Roger de Flor, en venganza, catalana, y al grito de ‹‹Desperta Ferro››, consiguieron conquistar los ducados de Atenas y Neopatria[4],[5]. Pero esto es harina de otro costal.


2.     El almogávar en el contexto de la frontera castellano-granadina. Hipótesis en torno a su presencia en la fortaleza de Overa.

     En lo que a nuestro breve artículo interesa, la presencia y figura del almogávar en el espacio fronterizo en el que se inserta Overa, pequeño jalón en el más amplio contexto de la frontera castellano-granadina, estaría presente desde los primeros momentos de su conformación, como atestiguaría el asalto y saqueo por un grupo de éstos a una muchedumbre de mudéjares expulsados de Murcia en 1266[6], tras su rebelión y sometimiento por el rey de Aragón, y cuando estaban a pocas leguas de llegar a la protección del Reino de Granada.
La singular orografía de las sierras de Almagro y las Estancias, a modo de frontera natural entre tierras cristianas y musulmanas, y un poco más hacia el noroeste la sierra de María-los Vélez, serían sus “hábitats” cotidianos, junto a los baluartes fronterizos de Tébar, las gemelas Xiquena y Tirieza[7] (primero,  moras; y en el s. XV, cristianas) por la parte cristiana; y por la parte musulmana, Nieva, Huércal y Overa, entre otras. La conformación social de éstos, en su origen, los situaba como pastores, cristianos o musulmanes, que, a medida que avanzaba o retrocedía la conquista cristiana sobre territorios musulmanes, iban perdiendo sus refugios naturales en las zonas de pastoreo, por lo que tuvieron que organizarse y dedicarse al saqueo en tierras enemigas para poder sobrevivir junto a sus familias.
Así, con el paso del tiempo, estos pastores acabarán dedicándose a tiempo completo a la actividad de la guerra. Además, el tener en su origen una vida dura y agreste, y el haber vivido con escasos recursos en un clima tan complicado, especialmente en el sureste, hacía que no les supusiera un problema dormir al raso durante los días que duraban sus incursiones. Y, en la medida en que las fronteras de los reinos cristianos avanzaban sobre las musulmanas, éstos iban desplazándose con ellas, desde su relativa estabilización a mediados del siglo XIII, hasta su desaparición en 1492 (en el caso de Overa y su frontera, 1488).
     Hay que tener presente que eran muy diferentes al prototipo del caballero medieval, que luchaba a caballo y representaba un ideal mítico a modo de ejemplo a seguir. En cuanto a su modus operandi, cuando no se dedicaban a las labores de defensa, los almogávares se movían a pie, con mucha ligereza, ya que no usaban coraza, casi siempre de noche y aprovechando su conocimiento del terreno. Solían ir en grupos de entre cinco a quince hombres, según la estrategia a seguir, ya que este número podía aumentar si se trataba de una batalla abierta y no de una incursión sorpresa en la frontera cristiano-musulmana. Incluso, en estos casos, no se comportaban como un ejército, ya que su objetivo era reunir botín y esclavos que poder vender después. Así, cuando se unían a las mesnadas reales, nobiliarias o concejiles, renunciaban a un sueldo de guerra a cambio de poder quedarse con el botín. En estas situaciones, peleaban en orden cerrado cuando era menester, reuniéndose rápidamente y formando masas capaces de resistir el ímpetu de la caballería, en las que el objetivo era derribar al jinete. Eran sumamente eficaces a la hora de matar al caballo en la distancia con sus dardos o, directamente, metiéndose bajo él, abriéndolo en canal con su característico coltell, parecido a un cuchillo de carnicero, con la hoja muy ancha y de un sólo filo, y que manejaban con una enorme habilidad. Una vez caía el jinete al suelo, estaba perdido.
     Por lo tanto, aunque no fuese su especialidad bélica, los almogávares eran una buena baza a la hora de lidiar batallas en la frontera, ya que conocían el terreno y sabían cómo moverse con más eficacia que un ejército entero, vigilando su vanguardia y los flancos, y actuando, también, como unos eficacísimos atajadores. [8].
Guerrero almogávar en labor de vigilancia. Obra de José Moreno Carbonero (1898). Col. Privada (Málaga)CC BY-SA 4.0
     A la par, su extracción social, originalmente pastoril, va cambiando conformándose en un entorno de relativa marginalidad, entre los que se encontraban los homicianos[9],[10] personas que, tanto en territorio musulmán, como cristiano, habían cometido algún tipo de delito, generalmente de sangre, y que purgaban su pena huyendo a algún enclave de la frontera, que hubiese recibido privilegio del rey, o el sultán, con el compromiso de defenderla del enemigo. Algunos de estos enclaves, o sitios fortificados, eran especialmente temibles por el riesgo que suponía su defensa, como los casos de Xiquena, Tirieza, Huércal u Overa. Su objetivo fundamental era la supervivencia, vivir un día más. No buscaban la gloria, aunque, ocasionalmente, se tropezaban con ella. Tal sería el caso del soldado de las huestes lorquinas durante el asedio de Overa en 1439, Tomás de Morata, al que me permito la licencia de incluir en la nómina de los almogávares cristianos de las tropas lorquinas, al servicio del Adelantado de Murcia, Alonso Yáñez Fardo. Pues, tras tomar varias villas musulmanas del valle del Almanzora (Oria, Cantoria, Albox, Arboleas), y recién vencida por las tropas cristianas, Zurgena, se presentaron ante la fortaleza de Overa (aunque hay quien prefiere denominarla como casa-fuerte)[11]. Su ubicación, de una inteligencia estratégica impresionante, que la hacía, aparentemente, inexpugnable y vigilante desde el altozano que ocupa el corredor creado por el cauce de río Almanzora, obligaron a que las tropas del Adelantado decidieran hacer noche frente a ella y meditar la posibilidad de su asalto. Es aquí donde emerge la figura de Tomás de Morata[12], quien, en un lance que recuerda un tanto a la toma nocturna y sorpresiva de Córdoba por los almogávares al servicio de Fernando III[13], realiza una prodigiosa e imposible escalada con la que sorprende al centinela de guardia y, tras atravesarlo con su espada y despeñarlo muralla abajo, consigue abrir las puertas del fortín que permitieron el fácil asalto y toma cristiana del lugar. Entre 1448 y 1449, Overa, al igual que los otros lugares del Valle del Almanzora tomados por los cristianos, retornaría a la obediencia del sultán de Granada. Pero volviendo a Tomás de Morata, el que ganara gloria y reconocimiento para él y su linaje, lo atestigua el que, tras la definitiva capitulación de la Overa mora ante las cristianas tropas de los Reyes Católicos, en 1488, su nuevo alcaide cristiano fuera su hijo, que, además, portaba su mismo nombre[14].
    Aunque no se relacione con el contexto de Overa, pero sí del más amplio Valle del Almanzora, resulta oportuna la vindicación de la posible presencia almogávar en una hueste lorquina, con ocasión de una celada que tendieron estas tropas a un cortejo nupcial que conducía a una linajuda novia sarracena de Serón, cuando iba al encuentro de su futuro marido en Baza. Éstos, en un número de 40, tras días de acecho en territorio hostil, arremeten contra la escolta y, después, repelen a superiores fuerzas de Baza que venían en su socorro. Sin embargo, tienen el caballeroso detalle de liberar a la novia sin mancillar y sin rescate, retirándose a Lorca victoriosos, con escasas bajas y un riquísimo botín, entre el que se encontraba la rica cabezada que portaba el palafrén de la dama, que hoy es una de las más bellas joyas que integran la colección del Museo Arqueológico Nacional. Este hecho lo podemos situar en el primer tercio del S. XV, pues, nuevamente, aparece en escena un aguerrido Tomás de Morata, según la crónica de Pérez de Hita[15].

3.     Un acercamiento a la sociedad de la época

     Así, para ir concluyendo, en el horizonte social que  palpitaba en torno a la fortaleza o casa-fuerte de la  Overa nazarí, cuya conservación desde aquí reivindicamos, podíamos encontrar, siempre en el terreno de la hipótesis, un variopinto panorama humano en el que se integraban un reducido contingente almogávar y sus familias, comandados por su almocadén, junto a los poco eficaces, militarmente hablando, soldados de reemplazo; una pequeña masa campesina que aprovechaba las escasas y feraces huertas ribereñas ;un grupo de pastores que trasegaban sus cabras al amparo de la agreste sierra de Almagro; artesanos; algún elche[16] (cuya preciada cabeza conversa era especialmente atractiva para las razzias cristianas); cuidadores de moreras y criadores del preciado gusano de seda, cuya materia prima alcanzaba gran valor en los talleres de las vecinas villas de Zurgena, Vera o Purchena;  esclavos cautivos cristianos en labores de servicio al cuerpo militar… Todos, bajo la ortodoxa supervisión del alfaquí, custodio del oratorio y la oración (que, no sería muy arriesgado aventurarlo, se ubicaba en la actual ermita de Santa Bárbara), atento y vigilante a las respetuosas peregrinaciones al venerable santuario de la Rápita, sin dejar de lado la presencia esporádica de algún buhonero hebreo que, muy probablemente, tan conocedor de la frontera y sus riesgos como el mejor almogávar, y convertidos éstos en sus principales clientes, podía incrementar su bolsa vendiendo información a un lado y otro de la mencionada frontera. Y todo ello, en una hipotética población que, en los mejores momentos del lugar, no llegaría a superar los 250 o 300 vecinos.

Cristianos enfrentados a Moros, aunque durante muchos años colaboraron y convivieron en paz.
4.     Los desheredados

      Pero, realmente, no me gustaría finalizar sin reivindicar el verdadero significado, en mi arriesgada opinión, del almogávar en el imaginario sociológico de la historia peninsular, apropiado injustamente por algunos grupúsculos parafascistas, o, hablando con propiedad, mismamente fascistas, que incorporan, en su versión cristiana, su valentía y arrojo como guerreros, a sus espurias y rancias representaciones de los valores patrios. Olvidan que el almogávar representa a ese arquetipo inmemorial, heterodoxo, que puebla el espacio antropológico de nuestro solar peninsular. Tan rico, tan plural, pero tan ingrato para con las masas de desfavorecidos de la fortuna, habitualmente olvidados por la historia o, desgraciadamente, cuando son recordados, portadores de un halo, maldito y culpable, por su desafección a los poderes del momento que son, al fin al cabo, los que acaban dictando en sus crónicas las páginas de la Historia. Son esa miríada de gentes, golpeadas por la injusticia, el hambre, la miseria o la enfermedad, que el destino coloca más allá del bien o del mal, en su actitud vital, a veces Sancho, a veces Quijote,  y que, en nuestra tradición, arrancaría con los integrantes de los Bagaudas[17], rebeldes campesinos que emergen en el contexto de la crisis social y económica de los períodos tardorromano y altomedieval; los propios almogávares, de tradición bajomedieval; los arrojados monfíes[18] en el contexto  morisco de la rebelión de las Alpujarras contra el muy cristiano Felipe II; los bandoleros españoles, fuente de inspiración para la literatura romántica europea y norteamericana del XIX, y reciclados en adalides patrióticos como guerrilleros[19] en la Guerra de Independencia.  Mas, cuando algunos abrazaron el credo liberal,  tendrían como premio el garrote vil o la horca de la opresión absolutista fernandina (pongamos que hablamos de Juan Martín “el Empecinado”, Francisco Javier Jiménez Barra conocido como “el barquero de Cantillana” -alter ego del televisivo Curro Jiménez- o José Mª “el Tempranillo”, entre otros); y eso sin olvidarnos de los últimos desposeídos arrojados al monte, los maquis[20] republicanos, jóvenes idealistas que mantuvieron la lucha antifranquista más de una década, una vez concluida la contienda civil. Ellos, y muchos de sus apoyos, fueron perseguidos como fieras salvajes y estigmatizados sin piedad por la dictadura hasta su completo exterminio.

5.     Como conclusión y agradecimiento

    Ante todo, agradecer a Overa Viva, especialmente en la persona de Juan Pardo, su compromiso firme en la defensa del patrimonio y el folklore de Overa, y en el caso que nos ocupa, su lucha denodada para que ese elemento señero del patrimonio overense, como lo es el castillo de Overa (de Santa Bárbara, entre nosotros) no se venga abajo ante la desidia de todos. Así como al magnífico elenco de ponentes-colaboradores del proyecto (Juan Antonio Muñoz, Alfonso González, Lorenzo Cara, Domingo Ortiz, Andrés Martínez, Sergio Díaz –por quién siento un especial aprecio- y José Domingo Lentisco). Tampoco hay que olvidar la contribución de Lola Zurano en sus tareas reivindicativas.
Y, por último, y no menos importante, destacar que, por primera vez en la historia del municipio, el Ayuntamiento de Huércal Overa, en la audaz persona de su alcaldesa, Francisca Fernández, ha mostrado una voluntad y un compromiso cierto en la defensa y conservación del patrimonio histórico municipal, empezando por facilitar los medios para que esta jornada, que trataba sobre la salvación del Castillo de Overa, se celebrase con éxito y se atisbasen, en un horizonte no muy lejano, soluciones factibles de materializar. Puerta abierta a otras necesarias actuaciones. Por las noticias que me llegan, corren tiempos de ira en la corporación municipal. Desearle, ante todo, que, si las cosas vienen mal dadas, “cual ave Fénix, resurja pronto de sus cenizas”.
Para concluir, seguir insistiendo en la frase, no por manida, menos cierta, de que quién olvida y desdeña su pasado, a quien olvida y desdeña es a sí mismo, porque el pasado, querámoslo, o no, siempre, se hace presente.



  












Agustín Juan Bonillo. 
Profesor de historia, aprendiz de sociólogo, aficionado enamorado de la antropología.






[1]Jiménez Alcázar, Juan Francisco: “Territorio y Frontera en el Reino de Murcia durante la Baja Edad Media”. Págs 25-28.
[2]Fontenla Ballesta, Salvador: Los Almogávares, una epopeya española.
[3]Desclot, Bernat: Libro del rey Pedro de Aragón y de sus antecesores pasados, o crónica de BernatDesclot, Biblioteca Digital Hispánica de la Biblioteca Nacional de España
[4]Crónica de Ramón Muntaner
[5]Fontenla Ballesta, Salvador: Los Almogávares, una epopeya española.
[6]González Sánchez, Alfonso. Huércal y Overa, un espacio fronterizo (s. XIII-XV), págs. 28-29.
[7]Juan Francisco Jiménez Alcázar: “Territorio y Frontera en el Reino de Murcia durante la Baja Edad Media”. Págs. 25-28.

[8] Fernando Narla, en su reciente novela “Fierro”, traza un magnífico perfil de su forma de actuar a través del perfil de su protagonista principal, decisivo como atajador y en el uso sarraceno de la técnica del tornafuye, en la batalla de las Navas de Tolosa
[9]González Sánchez, Alfonso. Huércal y Overa, un espacio fronterizo (s. XIII-XV), págs. 103-113
[10]  Jiménez Alcázar, J.F.:' 'Perdones y homicianos en Xiquena a fines del siglo XV". III Congreso Hispano-portugués de Historia Medieval. Sevilla, 1991.
[11]González Sánchez, Alfonso. Huércal y Overa, un espacio fronterizo (s. XIII-XV), pág.144.
[12]González Sánchez, Alfonso. Huércal y Overa, un espacio fronterizo (s. XIII-XV), págs. 53-55.
[13] Martínez Díaz, Gonzalo. La conquista de Andújar: su integración en la Corona de Castilla, en Boletín del Instituto de Estudios Giennenses (Jaén: Instituto de Estudios Giennenses) (176): 640-641.
[14]González Sánchez, Alfonso. Huércal y Overa, un espacio fronterizo (s. XIII-XV), págs. 195-196.
[15] Pérez de Hita, Ginés: Guerras Civiles de Granada. Reed. 1913
[16] Elches o Helches era el nombre que recibían los cristianos que abandonaban su fe para convertirse al islam, al que las autoridades cristinas ponían un alto precio por su captura.
[17]Bravo Castañeda, Gonzalo. "Las revueltas campesinas en el alto valle del Ebro a mediados del siglo V d.C. y su relación con otros conflictos sociales contemporáneos (una revisión sobre Bagaudas)". En Cuadernos de Investigación: Historia. Tomo 9, 1983.
[18]Sánchez Ramos, Valeriano: El II marqués de los Vélez y la Guerra contra los Moriscos (1568-1571). Revista Velezana y Centro Virgitano de Estudios Históricos. 2002.
[19]Hernández Girbal, Florentino. Bandidos célebres españoles (en la historia y en la leyenda). 2.ª ed., Eds. Lira, Madrid, 1993; 2 tomos. 1968
[20]Serrano, Secundino: Maquis. Historia de la guerrilla antifranquista. Editorial Temas de Hoy, Madrid, 2001