jueves, 13 de noviembre de 2014

A LA VIRGEN INMACULADA, PATRONA DE LA CONCEPCIÓN (OVERA)

LA INMACULADA CONCEPCIÓN, NUESTRA PATRONA.

 Llena de gracia, María,
Purísima Concepción,
Escúchanos, en tu día,
Y venga a nos tu bendición,
Da a estos devotos la guía,
De buenos de corazón
En  esta terrenal vía.
Recibe nuestra oración
Humilde, sencilla y pía,
Pedida  con devoción;
Intercede por nosotros
Ante el poder del Señor,
Para que no estemos solos
Olvidados, sin amor;
Ni de soberbios, mirados
Con menosprecio o rencor;
De envidiosos, envidiados,
Ni  creadores de temor
Por  alguien considerados.
Haznos piadosos, Señora,
Con los humildes y honrados
Y con los necesitados
Haznos pródigos sin hora
Para poder ayudarlos.
Virgen Santa , de Murillo,
Excelsa Madre de Dios,
Protégenos del peligro
Del río o de algo peor
Que pueda sobrevenirnos
Y quiérenos con amor
Propio de madre a sus hijos,
Como  -¡con tanto dolor!-
Quisiste a Dios, Jesucristo.

                                   ©  Salvador Navarro Fernández
La subasta de la Virgen, una tradición con hondas raíces sociales del bien común.
Por los que están y los que se fueron, su presencia siempre nos inundó de alegría.

                   ******************************************
DE CÓMO INTERPRETÁBAMOS EL LATIN Y EL CASTELLANO CULTO ALGUNOS HABITANTES DE MI ALDEA, A TRAVÉS DE LOS RITOS RELIGIOSOS.

     Cuando llegaba el mes de las flores, en Mayo, nos convocaban para hacer un extraño y curioso viaje, que no nos alejaba mucho de nuestras casas. Unos más y otros menos, sabíamos que había que ir a un sitio, todos juntos con ramilletes y guirnaldas de flores, en especial rosas blancas, rojas o amarillas, porque así lo decía el cántico mariano: “Venid y vamos todos, con flores a porfía”. Desconocíamos dónde se encontraba “Porfía”, pero no cabía duda de que allí había que ir;  y en el siguiente verso del cántico, se precisaba que  “con flores a María”, repetido , “que madre nuestra es”. ¡Y a una madre había que obsequiarla con lo mejor que uno pudiera…! Eso estaba claro.
La virgen de la Inmaculada visita todas las casas de la barriada de La Concepción.
    En la oración del Padrenuestro, al llegar a “venga a nosotros tu reino” entendíamos que de algo bueno se trataba, pues todo un reino, para nosotros, no podía ser  perjudicial. Cuando se iniciaba la segunda parte, no entendíamos muy bien qué decíamos con aquello de  “danos de hoy”, por “dánosle hoy”, porque ese leísmo con pronombre enclítico era demasiado fino para nosotros, los  iletrados. Pero, bueno, enunciábamos la oración, y nos quedábamos tan santos, o tan panchos. En realidad, sonaba a “danos algo de comer”, que buena falta teníamos.
La ermita de la Concepción es una de las más antiguas de Overa.
     No estoy seguro tampoco de que supiéramos qué sentido tenía “perdonar las deudas así como nosotros perdonábamos a nuestros deudores”, ya que sabíamos lo que era “tener trampas”, pero no, deudas. Ya, lo de “no dejarnos caer en la tentación”, tal vez sí, aproximadamente, pues, por poco que se reflexionara, caerse no era recomendable.  Después, según Billy Wilder en 1955, la tentación se trasladó al piso de arriba, con Marilyn Monroe, y llegaron a ser más fáciles de entender algunas tentaciones de pecar.

 
    Al recitar la letanía, teníamos claro que la respuesta a cada invocación a la Virgen (dudo de que supiéramos que Virgo era Virgen), había que decir  “Ahora, a por Nobis”. Ni sabíamos quién era aquel Nobis, ni por qué había que ir a buscarlo. Tiempo después, alguien aclaró, o vimos escrito “ora pro nobis”, pero seguimos sin entender su significado hasta que, tras el Concilio Vaticano II, tradujeron el latin al castellano y ya dijimos “reza por nosotros”. Pero no era igual, había perdido el misterio y el encanto de la musicalidad.
    La Torre de David (turris davídica), Regina angelorum (Reina de los ángeles), Refugium pecatorum (refugio de los pecadores), Virgo potens (Virgen influyente, poderosa), Turris ebúrnea (torre de marfil) y otras muchas virtudes y cualidades,  aplicadas a María por quien dirigía la letanía, eran coralmente acompañadas con aquel rotundo y plenamente en serio formulado “ahora a por nobis” o “ahora por nobis”, que podía haber significado en aquel peculiar lenguaje nuestro algo así como “hoy, por mí; mañana, por ti”.
    Debía de ser en la procesión del Corpus Cristi cuando yo he oído, tras el “Perdona a tu pueblo, Señor”, un trabalenguas similar a esto: “Nuestre setrenamente ennojadddo”, haciendo énfasis en la sílaba  “ –do”, aunque pocas veces mis paisanos pronunciaran así el final de estos participios (decíamos, normalmente, “ennojao”).  El “no estés eternamente enojado” era dicho por los más instruídos. Pero todos éramos muy devotos y circunspectos.
    No teníamos ni idea de lo que decíamos en latín, hasta que nos aclararon las cosas, pasándolas al castellano, Juan XXIII.
Oráculo de Pura, un lugar entrañable de La Concepción (Overa).
    De todas formas, tenía más atractivo, era más sugerente y misteriosa  –que, a fin de cuentas, a misterio se reduce- la misa, dicha en latín. Porque, además, en ocasiones, sigue siendo incomprensible. Por ejemplo  -aunque también se decía así en latín-: ¿Por qué tradujeron “El señor esté con vosotros; y con tu espíritu” siendo así que decimos “vosotros”, la respuesta lógica sería “y contigo”, no “y con tu espíritu”. “Et cum espíritu tuo” sonaba a música de clarinete o algo así: espiri-tu-tu-ó.
    Desde luego, suena muchísimo mejor  “ Agnus dei,  qui tollis  peccata mundi //miserere nobis” que “Cordero de Dios que quita el pecado del mundo//ten piedad de nosotros”, dicho en la letanía del rosario.
    ¿Supimos pronto lo que decíamos al llegar al confesionario diciendo  “Ave, María Purísima” (“salud, María purísima”)? Yo creo que nunca, jamás.
    ¿Y con lo de María Inmaculada?  Desconocíamos qué era una mácula, y, por lo tanto, no íbamos a saber qué era algo sin mácula. Luego, tampoco sé si hemos aprendido que Inmaculada significa que no tiene mancha, tacha, pecado o culpa alguna.
FIESTAS COMUNITARIAS Y DE PARTICIPACIÓN... UN EJEMPLO A SEGUIR EN LA COMARCA.
     ¿Y cuando nuestras hermanas cantaban a coro, con voz más o menos impostada o en falsete “Salve, Regina, mater misericordiae”? Era la misma salve que luego se rezaba en castellano “Dios te salve, Reina y Madre de misericordia”, pero no lo parecía, no lo supimos, creo que nunca.
    ¿Y cuando formulábamos aquel juramento de confirmación de ser cristianos “Yo renuncio a Satanás, a sus pompas y a sus glorias…”? ¿Qué pompas eran aquéllas? No sabíamos que eran lujos, riquezas, vanidades o solemnidades, sino que parecían esferas de jabón líquido multicolores, irisadas.
    En el “Gloria Patri”, al llegar al “in saecula saeculorom”, era inevitable sonreírse, pues algunos pensábamos en una caída de alguien, golpeando el suelo con las posaderas, ¡y tampoco venía a cuento en un rito religioso tan solemne…!
Una pena que desapareciera el cuadro de La inmaculada
    Con lo del “Sursum corda”, como en la vida normal se aludía a algo muy poderoso  (“¡Eso lo va a hacer el Sunsuncorda!”-se decía), cuando lo pronunciaba el cura para decir “Levantemos el corazón” nos parecía fuera de lugar, vamos, que no pegaba eso del “sunsuncorda” que a nosotros nos sonaba casi a blasfemia. ¡Qué imaginación! Y todo por el simple hecho de no saber latin, ¡qué cosa!
    Nunca supimos, entonces, por qué se llamaba rosario a aquel rezo de misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, pero la palabra misma  “misterio” ya nos atraía.  Desconocíamos igualmente que la “Intemerata” era la “pura”, la “sin mancha”, o sea, La Virgen (decíamos: “Le cayó la Intemerata”, para dar idea de que había recibido algo muy grande). Y, además, el rosario de cuentas no parecía tener nada que ver con otra cosa sino consigo mismo: una ristra de bolitas que servían de guía en el rezo. Ya, más tarde, supimos que “rosario” era corona de rosas, de las cuales, las hojas verdes eran los misterios gozosos, las espinas, los dolorosos y las rosas los gloriosos. ¿Y por qué no lo dijeron entonces…? ¿Era tan importante mantenerlo todo con tanto misterio? Se ve que sí.
La ermita de la Concepción un lugar para vivir la calidad de la tranquilidad y la buena gente...
    En el “Señor mío Jesucristo”, se oía decir: “Señor mío Jesucristo, yo soy hombre verdadero”, o sea, un hombre que decía   la verdad, que no mentía, y, por lo tanto, no pecaba, que era lo que se le pedía.
    En el “Yo, pecador”, del catecismo del Padre Ripalda, hacia la mitad de la Confesión general, se decía “Por tanto ruego” sin una triste coma en medio, y acababa uno entendiendo que aquello que decía era por una buena cantidad de ruegos, cuando, en realidad quería significar que como había pecado, por eso rogaba que le perdonaran. ¡Un verdadero lío, vaya!

                        ©    Salvador Navarro Fernández
PANORÁMICA DEL BARRIO DE LA CONCEPCIÓN (OVERA)...CINCO BARRIOS, CINCO ROSAS: OVERA
 .

miércoles, 12 de noviembre de 2014

EL CEMENTERIO DE SAN MIGUEL EN OVERA. FESTIVIDAD DE TODOS LOS SANTOS 2014.

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014. CALLE CENTRAL
PEQUEÑA HISTORIA DE SU CREACIÓN.     Según García Asensio.

    Otra mejora, para este partido, anejo a la Rectoría, ha sido el cementerio. Está situado al lado N. de la feligresía; en sitio algo elevado, y en condiciones que los vientos reinantes no hacen conducir las emanaciones que pudiera exhalar en dirección de la parte poblada; distando de las casas más próximas poco menos de un kilómetro.
Se ha hecho por prestación vecinal; pero proporcionalmente, contribuyendo unos vecinos con 12'60 pesetas, otros con 10, y otros con 7'60; habiéndose gastado en su construcción la cantidad de 2.972'57 pesetas.
Se empezó en Enero de 1909 y se terminó, después de algunas interrupciones en los trabajos, a últimos de Agosto de dicho año, habiéndose bendecido el día 26 de Septiembre. Lleva el título de San Miguel, y el terreno que ocupa fue cedido gratuitamente por los hermanos D Diego, D. Facundo, Doña Hilaria y Doña Lucrecia Mena J. de Cisneros, Doña Francisca Mena Torres y los hermanos D. Diego y D. Eduardo Mena y Mena, dueños pro indiviso de dichos terrenos.
Mide 52 metros de longitud y 48 de latitud, con un ensanche de tres metros al Mediodía y de un metro por los tres lados restantes.

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014

CEMENTERIO DE SAN MIGUEL - OVERA 2014
 Todas estas fotos están publicadas con el mayor respeto y cariño. No obstante si algún familiar o amigo desea que no aparezcan, sólo tienen que comunicárnoslo al email: overaviva@gmail.com  o en mensaje privado en el facebook de Overa Viva. Procederemos a retirlas inmediatamente. ¡Gracias!

FOTOS: ANA Mª GARCÍA DÍAZ.

SI QUIERES VER MÁS FOTOS O CONSULTAR MÁS INFORMACION:

http://overaviva.blogspot.com.es/2013/11/el-cementerio-de-overa-reportaje.html

sábado, 8 de noviembre de 2014

NUESTROS CAMINOS* DE OVERA, SON CALLES Y CARRETERAS.Por Salvador Navarro Fernández


           Yo voy soñando caminos

           de la tarde. ¡Las colinas

           doradas, los verdes pinos,

           las polvorientas encinas!...

           ¿Adónde el camino irá?

                                                    Antonio Machado.

 

 

                       Caminos de tierra seca

                       una y otra vez andados

                       hacia aquella Noria Vieja

                       con los cántaros a un lado

                       y otro de burra lenta

                       sobre ella bien montados

                       cada uno en su aguadera,

                       o con haces apretados

                       de recién cortada hierba

                       bajo los huertos segados,

                       de alfalfa, o trigo, cibera,

                       en la grupa bien atados,

                       al fresco son de la acequia

                       que pasaba suspirando

                       mientras nuestra burra experta,

                       en el tórrido verano

                       en busca de sombra fresca

                       me llevaba cabalgando

                       agachada la cabeza.

                       ¡Caminos de nuestra tierra!

                       No fuisteis festoneados

                       como largas alamedas

                       de árboles centenarios,

                       de olmos, chopos o nogueras,

                       pero ofrecisteis, a cambio,

                        sombra de vuestras higueras

                        y regalasteis lanzando,

                        maduros de las palmeras,

                        dátiles que iban sonando

                        en el suelo como piedras.

                       Adiós, caminos de antaño,

                       ahora hechos carreteras,

                       que me llevaron a tantos

                       lugares de nuestra aldea

                       lo mismo en días de trabajo

                       que en los que fueron de fiesta;

                       con el sudor del verano

                       o con la ropa más nueva.



                                                                    Salvador Navarro

 

        El tiempo transcurría a un ritmo natural: Cada día tenía un tramo de luz solar que ocupaba la jornada laboral normal fuera del domicilio: “De sol, a sol”. Y un tiempo de estancia en la casa, que no había de ser forzosamente de descanso, porque siempre había algo que hacer hasta la hora de comer o de dormir. Unas veces era cuidar los animales de la propia casa “echándoles de comer”, otras, ocuparse en faenas como el desgranado de panizo,  desperfollar, el cuidado o aliño de la matanza, o la implantación de remiendos en la ropa desgastada por el uso en el trabajo, el lavado, o la preparación de la comida del día siguiente, tareas comúnmente realizadas por las mujeres; o asistir a clases particulares con el maestro ambulante de turno (el más habitual era Bartolomé “el de las rentas” ‘¿Cuántos hectólitros de vino caben en un depósito…’), cosa reservada a los muchachos, los varones, que habían empleado el día en distintas ocupaciones como jornaleros, y querían aprender “las cuatro reglas”.

         Pero el tiempo también se medía en distancias. Quiero decir, que se apreciaba lo que se tardaba en ir de un punto a otro de nuestra extensa localidad de población diseminada, por lo largo o corto que pareciera el camino que, normalmente se recorría a pie, o, como máximo, en burra o mula. Los caminos fueron unidades de medida del tiempo en mi tierra en aquella época. Y recorrer aquellos caminos era algo más que andar. Era empaparse de los aromas del campo, de los múltiples sonidos de los animales libres o en cautividad, del canto de las aves en la mañana temprano o al atardecer, del cri-cri de los grillos en las noches de verano, del paisaje cambiando constantemente a lo largo del día según la luz solar, del rumor del agua de las acequias o del río, con todo lo cual, el tiempo en ellos se adensaba, no acababa, lo inundaba todo hasta que llegábamos al punto de destino. Pero fueron bastante más que eso. Nuestros caminos eran también lugar de cruce diario y de intercambio de estados de ánimo, de situaciones familiares, de planes para el futuro o kiosco con gaceta de noticias, buenas o luctuosas, entre la gente del lugar. En los caminos de Overa se guardan como en un archivo sin legajos, miles  de conversaciones de jóvenes, de  personas mayores, de juegos de niños; de saludos diarios y despedidas,  de “hastaluegos”, de “adiós” y “anda con Dios”, que ahora apenas se han convertido en un repetido golpe de claxon del conductor del coche pasando a mayor velocidad de la aconsejable, si es que te reconoce y decide saludarte.

     Fueron el lugar de tránsito de los ganados que iban, conducidos por pastores de fuera, protegidas las piernas con unas calzas especiales y unas abarcas sólidamente construidas, con destino al mercado de ganado de Huércal, procedentes de la  zona de Lubrín, Uleila o Sorbas, levantando una enorme polvareda cuando no había llovido, que era casi siempre.  

 

     El Camino Real cruzaba el río por el “Paraor”, atravesando La Concepción, o La Ermita, que es lo mismo, viniendo desde Lubrín, y por eso se llama también así, “de Lubrín”; transcurría por la “Cañá El Santo” y el barrio del Pilar, en dirección a Huércal, ya por los barrancos, hasta llegar a la Ermitica que hubo en el pequeño puerto o paso de la Cuesta Alta. De nuevo allí tornaba a la vereda montuosa encaminándose al pueblo por la zona donde estuvo tradicionalmente instalado el Mercado del Ganado.

     El camino del Carril enlazaba uno y otro lado del río: “Aquel Lao” y “Este Lao” -pero nunca se dijo “Este Lao”. Sí se dijo “la gente La Ermita” o “la gente Aquel Lao”-. Y discurría este camino entre huertos de naranjos, que era el frutal de Overa, uniendo La Ermita con Los Menas, aparte de dar acceso al Pago de Los Menas.

     De aquel camino verde que iba a la ermita, la cimbra se ha secado, las rojas amapolas están marchitas y realmente lloran de pena las margaritas y trigueras, que adornaban sus orillas.

    El camino de Santa Bárbara, hoy anulado por obra y gracia de quienes diseñaron la autovía A7 o del Mediterráneo, y que no supimos reivindicar a tiempo los vecinos, unía Santa Bárbara con El Pilar y con el Pago o huerta, enlazando con el camino de Lubrín, a la altura de Las Delicias, cortijo bordeado de granados “agrijierros”, o sea, con granadas agrias a más no poder (con sabor de agua ferruginosa), que servían de valla disuasora de visitas no permitidas por el dueño del huerto que protegían.
 

    En la “Cañá El Santo”, el camino de Lubrín conectaba con el de las Veintunas, que llevaba al barrio de Los Menas, ahora convertido en paseo o avenida peatonal y de carreras, a la vez, aunque suene extraño.

    La cuesta de Los Martínez en el camino de Los Navarros y la era del mismo nombre primero, arrancaba en Los Menas y llevaba hasta Los Navarros dicho.

    Los caminos transversales o cercanos a los mencionados,  tenían denominaciones por tramos de proximidad a dueños de fincas rústicas o urbanas reconocibles, o puntos fundamentales en la vida cotidiana local, como el camino del horno, el de la Venta, el del cementerio, el del Cañico, el de doña María, el de Miguel Giménez – antes, “de Pepe”-, el del Barrio, etc.

    El camino de Chupí, el de La Santa o Inmaculada o Virgen del Río, y el de la Sierrecica, eran ya especiales y su trazado apenas tocaba los núcleos urbanos, sino que discurría por los aledaños de nuestra localidad, incluso por el río, prácticamente todo, como en el caso del de La Santa, pasando por el molino de Jorge, o por la Pajarilla, yendo hacia la Sierrecica, por las veredas entre tomillos, “carramoños”, “bojalagas”, albaidas, atochas y alguna que otra ruda, o las escasas y amargas tueras.

           “Caminito que el tiempo ha borrado,

           que, juntos, un día nos viste pasar;

            he venido por última vez,

            he venido a contarte mi mal”.

                                         Gabino Coria

                            ………………………………

 

         *Sobre la palabra “camino” dice el diccionario de la Real Academia que viene del celtolatin camminus.

    En latin “caminus” es chimenea.

     Yo hago esta reflexión lingüística:

 "Cheminer" es caminar  (además de "marcher"), en francés.

 "Chemin" es camino, en francés.

           Cuando todavía no había vehículos rápidos como ahora, ni los caminos y carreteras estaban tan bien trazados, los caminantes se orientaban, para dirigirse de una ciudad a otra, por las viviendas que hubiera cerca del camino, entre otras razones, por si necesitaban ser socorridos en algo. Las viviendas habitualmente se distinguían a distancia, por el humo que salía de aquellos cañones apuntados hacia el cielo que eran las que acabarían llamándose cheminées (chimeneas), porque indicaban de algún modo el chemin, el camino, cercano a los hogares, que podían prestar socorro, en caso necesario, a los caminantes.

   “Camas”, en catalán son piernas.

  “Caminar” es, en castellano, mover las piernas para desplazarse sobre el suelo, con los pies.

 

  “Caminante” es el que va andando por el camino.

  “Camión” y “camioneta”, son vehículos que van por el “camino”

          “Camino” está más próximo a “cama” –pierna- que a otra cosa.

           Y “cama” debió de existir antes que “camino”

          Acerca de la palabra “calle” dice el Diccionario de la Real Academia: Del latin callis, senda, camino. Y caliga es calzado del soldado romano, como Calígula sería “sandalilla”.

    Calleja y Calella serían “callecilla”, en castellano y en catalán, respectivamente.

    Por otra parte, “cal” en latin es calx calcis. “Calzar” es protegerse los pies para caminar.

   Calzada es calle (o camino) preparada (a veces con cal en los muros que la refuerzan) para caminar por ella andando o con carruajes, carros, y carretas, y de este último término vendría “carretera”, que es “calle” para el tránsito de carretas.

   Así, los caminos se han hecho hoy carreteras, para que circulen las más modernas carretas: los cómodos, rápidos, confortables, soberbios y peligrosos coches.





                         
 ORACIÓN A SANTA BÁRBARA


Santa Bárbara, patrona

de tormentas y mineros

libra a esta aldea,  protectora,

de  las iras de los cielos.

Siempre fuiste defensora

de tus fieles; los que fueron

como a madre bondadosa,

a pedirte que en tu seno

los acogieras mimosa,

resguardados de los truenos,

y de rayos, victoriosa.

El peñón nos trajo en sueños 

a  tu iglesia, triunfadora

que salvó de males fieros

de lluvia amenazadora

 de riadas grandes, pequeños

barrancos de tierra roja,

de barros sucios, de cienos,

de gotas frías que destrozan

huertas y campos, sin freno,

torrenciales aguas locas,

blandas, finas, en invierno,

en verano turbulentas

que de par en par abrieron

en pavorosas tormentas

el azul puro del cielo.



Sólo una vez te dejaste,

nadie sabe la razón,

vencer por aquel desastre,

por aquel diluvio atroz,

que de aquella obra de arte

a los de Overa privó:

Puente de hierro, estandarte

que el río nos arrebató

y enterró en alguna parte.

¡Por él llora el corazón!

Santa Bárbara ¿qué hiciste?

¿dónde fue tu protección?

¿por qué así nos olvidaste?

¿no merecíamos tu amor?

Si fue así, bien te cobraste

la deuda, de tu deudor,

pues de Overa era la parte,

el puente aquel, la mayor;

era la más destacable,

la que lucía mejor,

frente a tu iglesia, admirable,

como en el mundo no hay dos,

y ahora es irrecuperable;

hoy son ruinas al sol

los ojos del puente amable

paseo sobre el río Almanzor

que amenizaba las tardes

del verano en el calor;

y ni la poza “don Jaime”

ni el Cañico bebedor

tienen ya agua que nos sacie

nuestra sed con su frescor.

 Flumen Superbo entrañable,

que, de nombres, tienes dos,

río nuestro, río padre,

río de nuestra ilusión:

río seco, Dios te salve

de algún desastre mayor:

Del olvido de los hombres

carentes de corazón,

de amor a la tierra ausentes,

que andan persiguiendo al sol

en las noches de relente.



                                              © Salvador Navarro Fernández
 

martes, 28 de octubre de 2014

LA ALMAZARA DE PALACÉS por Jema Bonillo Díaz



INTRODUCCIÓN

En Palacés, los primeros asentamientos humanos, según las excavaciones y estudios de los Siret así como de su divulgación y ampliación por parte del profesor García Gallego en su Historia de Zurgena, se remontan al Periodo Neolítico. Yo no voy a ir tan lejos en el tiempo, pero os voy a relatar algunos aspectos de nuestra barriada, y sobre todo, lo que he ido averiguando sobre nuestra vieja almazara.

 GRAN ORZA PARA ACUMULAR EL ACEITE. ALMAZARA BONILLO, PALACÉS.


Los sistemas de regadío ideados por los árabes durante la dominación musulmana, (siglos VIII al XV), pusieron los cimientos para que Palacés se convirtiera, en siglos posteriores, en una sociedad capaz de organizarse, autoabastecerse y satisfacer sus propias necesidades. Esta sociedad autárquica se debe a dos importantes factores:

Primero: La riqueza agrícola de su pago, regado por la cimbra y por las avenidas del rio Almanzora. Éstas, canalizadas por la boquera, lo fertilizaban con los limos que traían en suspensión, a la vez que evitaban con el lavado de la tierra la salinización de la misma. En él se producían verduras, hortalizas, frutas y cereales.

PALACES ES UNA POBLACIÓN QUE COMPARTE CON OVERA MUCHAS TRADICIONES Y COSTUMBRES.
 Por encima del nivel de irrigación de la cimbra, un segundo pago, el de tahúllas, con el agua captada en la superficie del rio, en una zona del mismo más alta que la cimbra. En estos terrenos se plantaban olivos, almendros y frutales y en buenos años hortalizas.

En las tierras de secano había higueras, olivos centenarios y almendros; además se sembraba cebada y garbanzos  en años lluviosos.

Segundo: Importantes instalaciones e infraestructuras, de las que conocemos una almazara, dos molinos harineros de cubo, varias tejeras y un buen número de caleras, hornos de yeso, eras de trillar y hornos de pan.

Existen suficientes indicios arqueológicos para considerar que Palacés fue una villa romana en los primeros siglos de nuestra era. A mí, me gusta pensar que éste es el origen de nuestro viejo molino de aceite del que ya queda poco más que ruinas.  A partir de éstas, intentaré reconstruir algo de su pasado e, inevitablemente, algunos de mis recuerdos  ligados a esta vieja instalación.

LOS CORREOS ES UNA CORTIJADA ENCIMA DE UNA LOMA, ATAYA DE PALACÉS.

UBICACIÓN

El edificio, de una sola planta, está situado en Los Correos, adosado a la casa de Mari Carmen García (antiguamente le de Pedro García Bonillo) y separada por El Callejón de la casa de Agustín Bonillo Pérez, (mi padre).

La ubicación no es casual, ya que se encuentra próximo a la acequia de la cimbra, de la que se recogía el agua necesaria para el proceso de obtención del aceite, así como para la limpieza del recinto y aperos.

Sus dueños a finales del siglo XIX y principios del XX eran los hermanos Pedro, Agustín (mi bisabuelo), Ana, Flor y Francisca Bonillo Rodríguez.

En las primeras décadas del siglo pasado, la almazara era un condominio de seis partes de  los herederos de la familia Bonillo arriba mencionada. La distribución de titularidad era la siguiente:

-Pedro Bonillo Domínguez, heredero de Pedro Bonillo Rodríguez - Dos partes.

-Agustín (mi abuelo), Antonio  y Ana María Bonillo Giménez,  herederos de Agustín Bonillo Rodríguez - Una parte.

-Pedro García Bonillo, heredero de Ana Bonillo Rodríguez - Una parte.

-Juan Sola Bonillo, heredero de Flor  Bonillo Rodríguez - Una parte.

-Juan Perales García, heredero de Francisca Bonillo Rodríguez - Una parte.

En 1959, mi abuela Ángeles Pérez Gómez, viuda de Agustín Bonillo Giménez, la compró al resto de herederos por la cantidad de 4.500 pesetas. Fue propiedad de mi padre, Agustín Bonillo Pérez y en la actualidad lo es de sus cuatro hijas entre las que me cuento.

DECADENCIA

El alto número de propietarios y la pequeña producción de la zona, fueron las causas de la escasa rentabilidad que propició su desuso entre 1920 y 1930.


LA ALMAZARA DE PALACÉS CUENTA EN UNO DE SUS MUROS CON UNA MURALLA IMPRESIONANTE

EL EDIFICIO

Para la construcción se utilizaron muros de mampostería ordinaria con mortero de cal y revestidos con el mismo material, las trojes con una base variable, entre 0,5 m 2 y 1,5my una altura media de 0,8 m se realizaron con la misma técnica.

El tejado es de colañas de madera y cañizo con alcatifa de arcilla y paja y cubierta con teja árabe.

El recinto de 200 m2 construidos se distribuye de la siguiente manera:

a)      Entrada cubierta  de 37 m2 rodeada de trojes para el almacenamiento de la aceituna.

b)     Patio con una zona porticada con trojes de 42 m2.

c)      Cuadra de 14 m2 en la pared noreste.

d)      La prensa y el hogar para calentar el agua de la caldera se encuentran en la pared noroeste

e)     Dependencia en la pared suroeste en la que se encuentra una orza para almacenamiento de aceite, de 300 arrobas de capacidad y donde debía haber tinajas más pequeñas y recipientes medidores de diferentes cabidas.

En varias paredes se observan hornacinas, se supone que para colocar útiles de molienda.

f)       Patio de elaboración con una superficie de 46 m2, donde se encuentra el mecanismo de molturación.







ESTE HUECO EN EL GRUESO MURO ALBERGABA UNA DE LAS DOS PRENSAS.





MECANISMO DE MOLTURACIÓN

El mecanismo de molturación de la almazara de Palacés es un molino de rulo, también llamado de empiedro cónico, que se empezó a usar en España a finales del siglo XVIII en sustitución del molino romano de piedra cilíndrica. 
UNO DE LOS HUECOS DEL TORNILLO QUE REALIZABA LA PRENSA DE LA ACEITUNA


Consta este empiedro Cónico de la solera y un rulo.

La solera es una base circular de conglomerado granítico con una zona de molturación llamada alfarje y un canal perimetral donde se recogía la pasta húmeda de aceitunas trituradas. Esta base mide 2,3m de diámetro y en el centro de la misma, se alojaba un eje metálico, alrededor del cual giraba el rulo.

El rulo troncocónico rotatorio, del mismo material que la base, de 0.85m de arista y 0.70 m de diámetro exterior, tenía un eje central articulado al de la base que acababa en un arnés metálico con un enganche para un mulo o una burra.

La novedad de este molino frente al romano consistía en sustituir las piedras cilíndricas por las  troncocónicas. Al coincidir el desarrollo de la superficie del cono exactamente con la del sector del círculo recorrido de la solera, permitía un mayor efecto de trituración y una menor resistencia pasiva del mecanismo.

EL RULO CÓNICO PARA MOTURAR LA ACEITUNA


MOLIENDA

La aceituna acumulada en las trojes se situaba sobre el alfarje normalmente mediante una tolva adosada al eje central de la solera. Ésta era triturada por el rulo, accionado por la fuerza de tracción de un animal de tiro que  giraba alrededor de la base a modo de noria.

 La fuerza centrífuga de la piedra al girar iba desplazando la mezcla de olivas molidas, sin romper el hueso para que el aceite no amargara, hacia el canal circular, de donde se recogía para su transporte a la prensa.




OBTENCIÓN DEL ACEITE

La masa de aceitunas se trasladaba del canal circular a seras de pleita de esparto. Éstas tenían un agujero central y, colocadas unas sobre otras, se situaban en una prensa de madera con un tornillo sin fin del mismo material, accionada manualmente. Al presionar la masa, se obtenía el aceite de mayor calidad, y una segunda prensada, esponjada con agua caliente, proporcionaba otro de calidad inferior.

Mediante canalillos situados al pie de la prensa  se llevaban todos los fluidos obtenidos hacia diferentes tinajas soterradas en las que se producía la decantación natural de alpechines  y aceite.

 Los alpechines se vertían en un estanque situado fuera del edificio denominado balsa de turbios. Los residuos sólidos, la sipia u orujo, se entregaban al cliente juntamente con el aceite obtenido, a excepción de un porcentaje llamado maquila, que era el precio a pagar por los servicios de atroje y molienda.

El aceite  de la maquila se almacenaba en una enorme tinaja de barro y era la ganancia de los almazareros.

CASA DE LOS BONILLO ENEJA A LA ALMAZARA

MIS RECUERDOS

Buena parte de mis recuerdos infantiles están ligados a la almazara. Con sus recovecos y sus trojes era el sitio ideal para jugar con mis hermanas, primos y vecinas a las casicas, el escondite y a las batallas, pero el mejor y más divertido de todos era la guerra sin fin que librábamos contra mi tío Baltasar un verano tras otro. Consistía en atrancar la puerta vieja y llena de agujeros con cerradura, palotes y enseres y, a continuación, nos escondíamos por todo el recinto. Mi tío con la pericia de un ¨caco¨, quitaba las dos vueltas de llave, neutralizaba pestillos, despejaba la entrada y después, con una gran cantimplora de agua, nos perseguía y nos mojaba sin piedad y por igual a grandes y chicos mientras huíamos despavoridos por todos lados.

VISTA INTERIOR DE LA ALMAZARA
Hasta la década de los sesenta fue el hogar de nuestro ¨utilitario ecológico¨ la burra ¨Morena¨, animal noble y tranquilo que dejó de existir de pura vejez.

 El último habitante de la almazara, en los setenta, fue ¨el Falconeti¨, un pájaro de perdiz tuerto y alicorto, a medias de mi padre y de mi tío, y que a pesar de su aspecto poco gallardo, era de tal bravura cantando que, cuando lo llevaban de caza, no había congénere que se le resistiera.

En la actualidad, las viejas piedras de nuestro molino de aceite, cada vez con menos memoria debido al deterioro del desuso, siguen dando testimonio de tiempos pasados, que si no mejores, lo fueron de mayor actividad y permitieron a los habitantes de Palacés enfrentarse a su futuro con inteligencia, valor e independencia y, en definitiva, a SER DUEÑOS DE SU HISTORIA


TROJES PARA ALMACENAR LA ACEITUNA.

Notas.

Esta narración ha sido posible, además de por mi familiaridad con la almazara y su entorno, gracias al recuerdo de los relatos de mi abuela Ángeles, de mi padre y de mis tíos, así como a las aportaciones de parientes y amigos. Para todos ellos mi gratitud y cariño.



Para comprender el funcionamiento de un molino de rulo me ha sido gran utilidad la Edición digital del ¨Instituto de Estudios Almerienses¨, dedicado a la Almazara de Bayarque.


LA AUTORA EN LA ALMAZARA

                                                                  
 Jerónima Bonillo Díaz. Los Correos. Palacés.

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