sábado, 11 de agosto de 2012

EL SUEÑO DE LA FE. Por María Dominguez

A todos mis vecinos de Overa

EL SUEÑO DE LA FE

Un año más vuelvo a verte, Soledad
rodeada de mis seres queridos,
dándote gracias por lo bueno sucedido
y apartarnos de la soledad de nuestro camino.

Todo empezó con un sueño,
un sueño lleno de emociones y rimas
en el que tú aparecías y me pedías
que te escribiera una POESÍA,

que te cantara lo mucho que te quiero
y gritara mi fe y mi alegría
en volver a escribir,
que no lo hacía desde chiquita,
haciéndome volver a creer en mí
y en tu fuerza divina.

Hoy con la ilusión de una vida mejor
con las promesas cumplidas,
te digo esta canción
con todo mi amor,
y te canto con emoción
al verte de nuevo en mi portón:

Entre primaveras de "gracia"
y violetas olor "modestia"
camina la Virgen de la Soledad,

entre jazmines, claveles y hortensias
va en procesión nuestra señora del dolor,

entre cantos y rezos
a todos nos va escuchando
mirandonos con misericordia y amor
con delirio y pasión desde su corazón

la Virgen pasea serenamente hermosa,
la pena le resbala por su cara,
brillándole,
como brilla el sol con la luz de la mañana,

va cubierta por un dosel de terciopelo
y su manto detrás de ella,
parece una reina
desplegando perfume de rosas,
de lirios y azucenas,

luciendo una gran corona
de oro fino y piedras preciosas.

Su cara de nácar blanca,
va iluminando nuestr estela
y la luz de sus ojos,
se confunden con miles de estrellas
que lucen su amor por ella.

Que con sus ojos,
se ilumine todo nuestro amor,
sus ojos divinos
llenos de bondad y pasión.

Que con sus manos,
cure nuestras heridas de corazón
sus manos divinas,
y formen un hilo de unión,

que con su manto,
nos proteja,
su manto divino
de luna llena, luceros y estrellas.

¡qué feliz va la Virgen!
¡qué feliz, va cantando!
acompañando a los vecinos
de Overa de su mano,

pero, a la vez, la siento llorando,
por los lamentos y penas,
por los que le falta trabajo,
para que lo alivie y consuele
lo más pronto y rápido.

¡Qué feliz va la Virgen!
¡Qué feliz, va rezando!
con los vecinos de Overa
de su mano.

María Dominguez (camiseta negra) en la carrera de la Virgen del año 2012







En su corazón, nuestro futuro está,
en su alma, nuestra vida va,
no abandones nuestro caminar,
Soledad,
que nada te ha de faltar,
con todos tus vecinos a la par.

Y volveremos a estar,
si tú Señora quieres,
otro año más
todos los aquí presentes,
para volverte a ensalzar,
darte las gracias y quererte,
quererte por siempre
y hasta nuestro final.