viernes, 27 de julio de 2012

PREGÓN FIESTAS OVERA 2012 por José Antonio Perales Gallego

PREGÓN OVERA.


Buenas noches vecinos/as Overa. Mi querida Overa.

Quiero comenzar agradeciendo la asistencia a los que hoy habéis venido a compartir estos momentos festivos. E igualmente a la Comisión de Festejos por elegirme y permitirme esta noche, que pueda encontrarme una vez más con mis ciudadanos y paisanos.

He conocido ciudades, cielos, mares, ríos, hogares y en mil caminos nunca me he olvidado de donde salí, mi querida Overa. Y es en ese espíritu, en esa felicidad que se ve en toda nuestra gente que a ningún otro sitio se puede igualar. Porque vive muy profundo dentro de mi corazón el recuerdo de los días de ayer, no hay esquina en este mundo que me pueda hacer borrar el amor por esa tierra que me vio nacer: mi querida Overa. En Overa he nacido y en Overa quiero terminar mis días.


Los momentos que vivimos no son sencillos; mientras escribía estas letras, un compañero me decía que nos subían el IVA, nos quedábamos sin paga extraordinaria, etc, prácticamente que desaparecería el Estado Social que habíamos conocido, y yo no podía dejar de pensar en la gente de mi Overa, de mi querida Overa, y cómo iban a asumir estos nuevos retos. Conozco vuestra fuerza, vuestro entusiasmo y solidaridad, y sé que siempre habéis sabido poner vuestra mejor fortaleza a los tiempos adversos.


De niño aprendí en esta tierra, que las penas cuando han de venir, y que vienen, se superan mejor si se comparten, y ahí vosotros, y os lo tengo que agradecer, me habéis dado la mejor lección de mi vida, que es poder vivirla con humildad y con respeto, hacia mí y hacia todo lo que me rodea. Y eso es un tributo que os debo a vosotros, pueblo de Overa, por haberme permitido siempre ser uno más de todos. Muchas gracias.


No puedo seguir hablando, sin recordar aquellas personas que por unos u otros motivos ya no están con nosotros, sabéis todos quienes son; para sus familiares un fuerte abrazo de apoyo y cariño, así como para todas aquellos de nosotros que hoy luchan frente a una grave enfermedad. Toda mi fuerza y solidaridad con ellos.


Pero la grandeza de mi Overa, mi querida Overa, radica en su sentimiento de hermandad, esa hermandad que perdura y que se cuida que perdure. Cuando estoy en Madrid, y me preguntan donde está Overa, siempre les digo que donde hay dos personas de Overa, allí está Overa. Y es así.


Es algo más que un lugar físico; son unos hábitos, unas costumbres, una forma de entender la vida de forma distinta. Una sociedad sin clases, sin distancias, basada en la igualdad, en nuestra común identidad. Ojalá en todas partes estuviera presente ese espíritu, esa identidad común asociada a esta bella tierra, que es mi querida Overa. Me viene a la memoria la noche del álamo, el sonido de los cencerros de los peloteros, el día de las lumbres, la noche de los tiestos........ Ahora son momentos que tengo que vivir en la distancia pero que siempre llevo en mi corazón. Cuando los he compartido con vosotros, con esa generosidad que os caracteriza, me habéis dado mucho más de lo que podéis imaginar; ser y seguir siendo uno de vosotros ,ha sido de las experiencias más gratificantes y extraordinarias de mi vida.


La verdad, es que no puedo expresar con palabras, la satisfacción que para mí produce volver al pueblo, a mi querida Overa, cada vez que las circunstancias me lo permiten; hacerme 1000 kilómetros del tirón para ver la puerta de la Iglesia, abrir el facebook y buscar todos los días el blog de “Overa viva”, un vehículo de comunicación de todas las personas que sentimos Overa.


Las palabras se olvidan, pero los comportamientos y sentimientos que me habéis transmitido desde niño siempre estarán presente en mi vida y en mi corazón. Es un orgullo ser de Overa, de mi querida Overa. Nada me hace más especial que este hecho. Y por eso os pido, que independientemente de cuales sean las circunstancias sigáis siendo para mí el ejemplo que habéis sido hasta ahora, en humildad, sencillez y solidaridad.


¡ Viva la Virgen de la Soledad! ¡Viva Overa!



                                    José Antonio Perales Gallego. Madrid. Julio de 2012.