sábado, 26 de noviembre de 2011

BREVE HISTORIA DE OVERA por Agustín Juan Bonillo


              Como punto de partida hay que dejar constancia de que la Historia de Overa es un proyecto que aún está por construir. Proyecto y reto a los que os animo e encarar. El relato que ahora se procede a encarar no es más que un esbozo de lo que se presupone fue un importante y continuado poblamiento, desde los remotos tiempos prehistóricos hasta nuestros días, de este enclave, a caballo entre el bajo y medio Almanzora, que es Overa, siempre caracterizado por la benignidad de su clima y la feracidad de sus tierras.

Castillo de Overa (Santa Bárbara). Fotografía  Juan Pardo Valera
       Los primeros testimonios materiales (a falta de una mayor indagación, que atestigüe con seguridad presencia Paleolítica y Neolítica) nos hablan de un primitivo asentamiento o poblado perteneciente a la Prehistórica Cultura del Argar (Edad de Bronce medio, aproximadamente, a mediados del II Milenio a.C., o sea en torno al 1.500 a.C.), inteligentemente ubicado en la elevación natural próxima a la actual ermita de San Miguel. 
Overa desde San Miguel, un lugar estratégico en las comunicaciones. Foto: J. Pardo

Desde ahí, este pueblo agrícola e incipientemente metalúrgico, estaba a resguardo de incursiones enemigas y las habituales avenidas o riadas del Almanzora y sus ramblas. Además, como poblado menor, suponía una continuidad cultural que conectaba el centro de esta civilización (que junto a los Millares constituyen los inicios de la civilización a nivel peninsular) situado entre los poblados de El Algar y Fuente Álamo, en los términos de Antas y Cuevas del Almanzora (según los estudios del Abate Breuil y el ingeniero belga Siret), con otros enclaves menores del valle medio del Almanzora constatados, como los yacimientos argáricos de Zurgena y Arboleas. Estos primitivos overenses ya mostraban una cierta sofisticación como demuestra su dominio de la cerámica, la metalurgia del bronce y plata y una importante agricultura de base cerealística (lamentablemente, gran parte de este patrimonio quedó destrozado con la construcción de la autovía). Una presencia humana tan remota en el tiempo nos hace  pensar que, investigaciones más minuciosas, podrían constatar asentamientos más pretéritos, de época Neolítica, e, incluso, del Paleolítico Superior.
Cerro de Las Panochas en La Concepción (Overa), vigilante sobre el Camino de Lubrin y el cruce de caminos que siempre fue Overa. Fotografía J. Pardo Valera

Presuponiendo ocupaciones y presencia de pueblos históricos, como Íberos (de origen mastieno o turdetano), Cartagineses (desde su bastión de Cartago Nova dominaban el sureste peninsular), Romanos (atestiguada su presencia en los próximos yacimientos de Urcal –donde se piensa se encontraba la mítica Urci-, o de Palacés en Zurgena), e integrada territorialmente en el último reducto meridional de resistencia ante los musulmanes bajo el mando del conde visigodo Teodomiro (posteriormente se convertiría en la cora o provincia de Tudmir, que abarcaría, aproximadamente, desde el valle del río Segura hasta el del Almanzora), la siguiente presencia de pueblos antiguos en nuestras tierras de Overa, documentada materialmente, sería la musulmana.
Torre de la Ballabona del entramado de comunicaciones árabe. Foto:  J.Pardo
 Estos documentos materiales de época árabe nos remiten a un tiempo, a principios del siglo IX, cuando, tras la sequía que, en tiempos de Abderramán II, despobló el levante andaluz, una repoblación hiciera nacer los asentamientos de Güércal y de Overa, donde se establecieron sendos castillo: el de Güércal en la estribación última de Sierra Almagro y despeñado sobre un precipicio de doscientos metros; el de Overa en la cima de La Sierrecica, el actual Castillo de Santa Bárbara. Ambas fortalezas formaban parte, parece ser, de una estructura de comunicación y defensa que penetraba, hasta Serón, por todo el valle del Almanzora. Ya en época de la reconquista cristiana, cuando esta se acercó a nuestras tierras a mediados del siglo XIII, el hoy castillo de Santa Bárbara que, por su extensión, debió de ser más importante que el de Huércal, adquirió un gran protagonismo. La fortaleza, de la que hoy queda solo su atalaya, parece comunicarse, por el oeste, con los restos de los castillos de Zurgena, Cantoria, Purchena y Serón, y por el este con la atalaya de la Ballabona en dirección a Vera, poblaciones que ofrecían una asegurada vanguardia del resto de los pueblos pertenecientes al Reino Musulmán de Granada, que comprendía la totalidad de la cuenca del Almanzora.
Las construcciones en lugares elevados ayudaban a  la vigilancia. Los Ballestas (La Concepción). F: J.Pardo

Desde 1488, tras la toma de Vera y su área de influencia por las tropas de los Reyes Católicos, podemos empezar a hablar de la Overa cristiana, en la  que, a diferencia de la vecina Huércal, donde su población musulmana se convirtió y convivió con los cristianos viejos que vinieron a repoblar el territorio, sus altivos habitantes mudéjares, muchos más numerosos, antes de convertirse al cristianismo, se exiliaron masivamente en Berbería y Marruecos. Iniciaría así, una nueva andadura a partir de su casi total repoblamiento con cristianos venidos de tierras de Murcia, Castilla,  Andalucía Occidental y Valencia. Los pocos moriscos que permanecieron serían desterrados o esclavizados con motivo de su adhesión a la rebelión de las Alpujarras (1568-1571), que se extendió por todo el Almanzora, y su derrota a manos de las tropas enviadas por Felipe II, comandadas por Don Juan de Austria.

Santa Bárbara lugar del nacimiento de la actual Overa. Foto: J. Pardo
Durante el reinado de Carlos I (el emperador Carlos V), seguimos teniendo constancia de la existencia de Overa como población independiente de Huércal (la Güércal de los textos de la época), con motivo del litigio ante la Cancillería Real entre las Villas de Lorca y Vera, por atribuirse la incorporación a su jurisdicción de los lugares de Huércal y de Overa, en el que Lorca acabaría imponiéndose. No sería hasta finales del siglo XVII (1668), cuando Overa acabaría incorporada como un anejo a Huércal, bajo la jurisdicción de Lorca.

Continuará……………………………………