miércoles, 8 de agosto de 2018

Milagro en La Salailla por Cata B. Pardo


Milagro en La Salailla

       Érase una vez, un pastor llamado Pepe. En su rebaño tenía varios carneros, un perro y, sobre todo, muchas ovejas. Vivía junto a su rebaño en un cortijo en lo alto del monte, junto a La Salailla. Un día, mientras daba de comer a los animales, escucho un ruido extraño. Siguiendo ese sonido tan peculiar, dio con una oveja. Era una de las más jóvenes. Su pelaje era blanco con manchas negras, el pastor le había puesto el nombre de “Vaquita” por esto. Era su preferida. Se quedó mirándola un buen rato, hasta que de pronto…

- ¡Hola! – dijo el animal.

- ¿A-acabas d-de hablar? – pregunto Pepe perplejo.

- Eso creo – respondió Vaquita entre risas.

     El pastor pensó en lo que había sucedido durante todo el día, las últimas semanas, todos los meses: trabajo y más trabajo. Finamente, decidió vender a la oveja en el mercado.

-  Con el dinero que gane, será suficiente para no tener que trabajar nunca más – pensó.

       A primera hora del día siguiente, el pastor y Vaquita estaban camino al pueblo. Era lunes y, por tanto, mercado de ganado en Huércal.  Por más que la oveja se lo rogó, Pepe seguía convencido de querer venderla. En cuanto llegó les contó a todos lo que el animal podía hacer, pero como éste no decía ni una palabra, lo tomaron por loco y le dijeron que se fuera a casa.

- ¿Por qué lo has hecho? – pregunto el pastor de camino al cortijo.

- Por que estabas tan cegado por el egoísmo que ni respetaste mi decisión de que no me vendieras – dijo la oveja.

Volvieron a La Salailla y Pepe agradeció la lección y la compañía de Vaquita por toda su vida.



Moraleja: El egoísmo y la avaricia son malos consejeros…


PD: Cata B. Pardo es una joven escritora de Overa de 11 años, con raíces a ambos lados del río. Una enamorada de Overa comprometida con la recuperación de su patrimonio, su presente y su futuro...