miércoles, 6 de agosto de 2014

EMIGRANTES Y VIAJEROS: PUES YO ME VOY…CON MIGUEL PARRA. Por Ana Mª. García Díaz para Overa Viva.

INTRODUCCIÓN
"Emigrantes y viajeros"  es una nueva sección de Overa Viva, donde los protagonistas serán aquellas personas que fueron el soporte vital de la economía familiar con sus envíos de dinero desde el extranjero. Pretendemos  saber más de ellas, recuperar su memoria, conocer su historia, valorar en su justa medida sus vivencias a fin de no relegarlas al olvido.

Además nos contarán en primera persona como fue la incorporación a una realidad bien distinta a la que estaban acostumbradas ya que sus raíces hasta entonces habían estado en el ámbito rural. 


MIGUEL PARRA PARRA. PERFIL BIOGRÁFICO
Miguel Parra Parra nació en Overa, Almería, en el año 1936...con lo que cuenta ya con 77 años de edad. Sus padres, Juan y Dolores, eran una familia acomodada y disfrutaban de las comodidades que les proporcionaba el ser comerciantes. Su infancia y adolescencia transcurrió sin carencias pero su afán de superación hizo que rápidamente tomara consciencia de la situación que se vivía en Overa. A los 35 años viendo que con su trabajo no podía prosperar, se dijo: "Pues yo me voy..." Decidió emigrar a Estados Unidos.
 
"Si no tienes espíritu de prosperar, no das el paso para emigrar". Miguel Parra Parra. Fondo documental de Overa Viva.

"Blas de Rosica", padre de Miguel, en el negocio que regentaba en Overa durante esos años. Diapositiva Henrique de Dinamarca. Fondo documental de Overa Viva.
ENTREVISTA A UN EMIGRANTE ESPAÑOL: MIGUEL.
La estrecha relación que mantengo con esta familia, ha hecho que mi trabajo sobre la emigración comience con ella. En un ambiente cercano y acogedor tuvo lugar la siguiente entrevista a Miguel, donde estuvimos acompañados por Carmen, su mujer, mientras preparaba la comida familiar de los domingos: una riquísima paella.

¿Qué lo llevó a pensar en emigrar Miguel?

-Pues porque aquí había lo que había. A pesar de que mis padres estaban económicamente bien y me dieron una infancia y adolescencia feliz, cuando llegó la hora de buscarme la vida por mí mismo, vi que en Overa no podía prosperar más. Trabajaba durante un tiempo con Antonio García, tu padre, llevando un tractor. También tuve máquinas de curar naranjos... Pero eso daba para comer y poco más. Cuando uno es joven tiene ganas de superación. Y yo las tenía. 
Miguel, acompañado de Antonio García en el tractor, antes de emigrar a EEUU. Fondo documental de Overa Viva.
¿Por qué eligió ese país?
-Porque pensaba que era uno de los mejores países del mundo y allí si que podía irme. Al encontrarse la hermana de mi mujer allí podía reclamarme. Hablamos con mis cuñados que ya estaban allí, ya eran ciudadanos de los EEUU. Le pedimos a la hermana de mi mujer que nos reclamara. Requisito éste imprescindible para poder salir del país: que alguien que fuese ciudadano americano te reclamase. Así que preparamos los papeles y fuimos a Madrid para que el consulado nos diera vía libre.
Así lo hicimos, y cuando llegamos al aeropuerto de EEUU nos dieron la tarjeta de residentes americanos.
Miguel, junto a Carmen y su hijo Juan, en las puertas de su casa en EEUU.

¿Qué expectativas tenía cuando llegó allí?
-Trabajar y ahorrar dinero para volver. Al día siguiente de llegar, fuimos a recoger la tarjeta de la seguridad social y empecé a trabajar con mi cuñado Jerónimo, que tenía una empresa de hacer carreteras. Eso fue una gran ventaja, pues nos encontramos con las puertas abiertas para todo. Además en un país, que yo considero que es uno de los mejores del mundo para desarrollarse profesionalmente y buscarse la vida, o al menos, que yo conozca.

¿Alguna vez se arrepintió de haber dejado su país?
-No, porque eso me permitió hacerme con dinero para poder rehacer mi vida aquí en Overa. No sabría lo que me hubiera deparado el destino aquí, pero allí me fue bastante bien, la verdad. Lo único, que como uno está acostumbrado a su tierra, está deseando venirse. A los cinco años de estar allí, mi cabeza empezó a dar vueltas. Pues yo ya podía venirme, aquí en Overa tenía unas cosas y mi dinerillo ahorrado; además había nacido Loly, mi segunda hija, y....decidimos volver a Overa. Ya podíamos vivir bien aquí.
Miguel y su esposa Carmen, en las puertas de su recién estrenada casa en Overa, una vez que volvieron de EEUU para acomodarse definitivamente en Overa.


Hice una casa, compré un tractor para las tierras que tenía, construí unas granjas, y...empecé a vivir de mi cuenta. Hasta la fecha, he trabajo mucho, pero me ha ido bien.

¿Qué fue lo que más le costó para adaptarse a las costumbres de ese país?
-La lengua lo primero. Que por cierto me vine, no como me fui, pero casi. Podría haber asistido a una escuela de inglés gratis por las tardes, que te lo ofrecía el Estado. Pero me piqué en ganar dinerillo y busqué otro trabajo por la tarde. Con lo cuál, el aprendizaje del idioma quedó relegado a un segundo plano.

¿Podría decirnos alguna de las dificultades que se encontró al llegar allí?
-Dificultad ninguna porque estaba allí mi familia, mis cuñados. Incluso al principio nos quedamos a vivir en su casa. Al tiempo, como cada uno quiere su casa, me mudé con mi mujer y mi hijo a una casa nosotros solos. Pero mis cuñados siempre estaban pendientes de nosotros, de cualquier dificultad, para facilitarnos las cosas que pudieran presentarse, como cuando nació mi hija Loly: ellos nos lo facilitaban todo.

¿Qué consejo le daría a alguien que estuviera pensando en emigrar?
-El mejor consejo es que trabajara mucho, y que ahorrara pronto para venirse a su tierra. Que eso es lo que hice yo.

Carmen, la mujer de Miguel que nos está escuchando, no puede evitar intervenir espontáneamente para decir que:
-Que se vinieran a su tierra pronto, porque como se vive aquí no se vive en ningún sitio. Por muy adelantado que esté el país. Porque mira, aquí se disfruta el dinero, porque sales, entras, vas a restaurantes a comer, etc. Allí no hay relaciones sociales más allá de las que se establecen en la familia y en las reuniones familiares que se llevan a cabo en las casas.
Miguel, no recuerda siquiera, si estuvo en algún restaurante durante los cinco años que estuvo viviendo en EEUU. Y suscribe las palabras de Carmen, al decirnos que como se vive aquí no se vive en ningún sitio del mundo, en ninguno.
Carmen, esposa de MIguel, con su hija Loly en brazos. Felices en una reunión entre amigos, disfrutando de la vida tras volver a Overa y comenzar una nueva etapa con mejores perspectivas laborales que antes de emigrar a EEUU.

¿Tal y como está la situación en el país, y concretamente aquí en Overa, usted cree que sería mejor emigrar o poner en funcionamiento el pago de Overa como medio de vida para aquellos que lo deseen?
-Aquí las cosas no valen mucho, lo que produces no vale nada. Toda la ganancia se la lleva el intermediario. El que produce no se le costea y el que consume, consume caro.
Mira, Ana te voy a contar una cosa que me sorprendió cuando yo llegué a Estados Unidos.

Allí, existe una cosa y es que no se puede vender a más del 50% del precio de costo. Y claro, esto lleva consigo grandes ventajas. Además, allí la agricultura es a lo grande. Una cosa que me sorprendió muchísimo fue el siguiente hecho que te voy a relatar.
Yo me extrañaba, porque aquí sembrabas un bancal de papas y dábamos cuarenta viajes a las papas, que si a cavarlas, que si a tal que si a cual.........y claro esas papas, cuando salían, salían más caras que, que...

En EEUU yo veía como sembraban las papas, y no daba crédito a lo que veía. Tan diferente a como se hacía aquí en Overa!!!
Un hombre sembraban hectáreas diarias de papas. Iban dos hombres para llenar la torva, uno con un remolque de simiente y otro con el tractor sembrando. Luego ya no les tocaban a las papas porque llovía mucho, y se criaban solas. Para recogerlas llegaba una máquina y un tractor con un remolque. Cuando uno iba lleno se cambiaba a la otra y viajes al almacén donde se encontraba una máquina clasificadora para las patatas. Y salían remolques para dar y tomar.
Yo compraba un saco de papas por un cuarto de hora de trabajo, y eso era mucho.
Miguel Parra, en el salón de su casa, a sus 77 años orgulloso de haber sido valiente y haber emigrado para ahorrar y volver rápidamente a España, a su tierra, Overa.

Reflexión
Que si alguien tiene trabajo que viva en su país, porque aquí se vive muy bien. Pero tal y como está el país, si no lo encuentra que emigre. A mí me fue muy bien. Cuando uno es joven, aspira a otras cosas. Por lo menos yo aspiraba. Porque te voy a decir una cosa Ana, la persona que no es ambiciosa no vales para nada, te conformas con lo que hay y nunca puedes triunfar. Pero la que se pasa de ambición, tampoco disfruta de nada. Hay que buscar el término medio.

PINCHA EN EL SIGUIENTE ENLACE PARA VER BREVE VIDEO DE LA ENTREVISTA A MIGUEL PARRA PARRA.

http://youtu.be/6bTLivO8FtI




Mi más sincero agradecimiento a Miguel y a su familia, por haberme brindado su tiempo con tanta amabilidad y cariño. Y sobre todo por ofrecerme su casa a disposición de Overa Viva.
                                                                          Ana García