miércoles, 16 de abril de 2014

NOCHE DEL ÁLAMO Y LOS RAMOS EN OVERA. Artículo incluido en la Guía "Fiestas y rituales singulares", editada por el Instituto de Estudios Almerienses. Autora: Ana Mª. García Díaz, maestra y antropóloga.



            En el ciclo festivo de la Semana Santa se celebra en Overa una tradición que ha perdurado a lo largo de los años; hablamos de la Noche del Álamo. Es una costumbre en la que los protagonistas son hombres, sobre todo los más jóvenes de la localidad. Tiene lugar en la madrugada del Domingo de Resurrección o domingo de las meriendas. Consiste en  colocar ramos en las ventanas de las chicas solteras. Y, claro, el mejor y más grande de los ramos, un majestuoso álamo se le planta a la Virgen (a cada una de las vírgenes de los barrios de Overa: Los Menas, El Pilar y la Concepción).
Noche del Álamo en Overa. Alameda junto al río. Urge una replantación de álamos. Fotografía Ana Mª. García Díaz
 
    Los orígenes de esta festividad se remontan a las costumbres paganas que festejaban la prosperidad y la fertilidad, y exaltaban la llegada de la primavera. La asimilación del cristianismo de multitud de fiestas paganas que se profesaban con anterioridad a su implantación, y que pasaron a ser fiestas religiosas en honor a la Virgen María, podría ser la causa de que esta tradición haya llegado hasta nuestros días. Otra causa podría ser la repoblación de Overa tras la expulsión de los moriscos en el siglo XVI por gente del norte de España, concretamente de Aragón, tal y como se recoge en los libros de Apeo de la época. Pues en la actualidad en muchos pueblos del pirineo encontramos similitud con la “Noche de Álamo” y la costumbre popular de estos de “Plantar el Mayo”.
            Esta costumbre ancestral está vinculada a los pueblos de tradición agrícola, por lo que es compartida por varios pueblos de la provincia de Almería. Además de Overa se celebra con algunas variantes en El Hijate, Bayárcal, Huércal de Almería, entre otros.
    La celebración de esta arraigada tradición en Overa comienza con la reunión de los hombres más jóvenes del pueblo, en un lugar común, que generalmente suele ser un bar del pueblo. A partir de las doce de la noche, al grupo inicial se van sumando nuevos participantes para este ritual. Durante este encuentro que puede durar horas, se suceden momentos de complicidad, diversión y buena armonía entre los chicos. En otros tiempos aprovechaban esta noche para realizar trastadas como cambiar las macetas entre vecinas enfadadas entre sí, pasearse en el carro del vecino con peor genio, poner paleras en la entrada de las casas, etc… La imaginación no tiene límites y cada año se superan las pequeñas gamberradas con el jolgorio del vecindario.
Noche del álamo en Overa. Grupo de jóvenes cortando el álamo más adecuado para ponérselo a la Virgen. Fotografía David Diaz Parra.
     Bien entrada la madrugada, cuando el pueblo permanece dormido, este grupo de jóvenes que varía en número según el año, se desplaza hasta el río con hachas, linternas, serruchos y otros materiales para cortar el álamo más adecuado, alto, frondoso, recto, etc. Una vez finalizada su hazaña, éste es portado a hombros hasta depositarlo a la Virgen, en la entrada de la plaza de la iglesia. Allí, hacen el agujero que apisonaran bien hasta que quede levantado y bien recto. En todo este tránsito las bromas y el buen humor se suceden entre los integrantes de la Colla del álamo; es noche de chistes, chascarrillos, trasgresión…
Tras este primer y más grande álamo que se ha colocado a la Virgen, los jóvenes se disponen a coger ramas de álamos y llenar las ventanas de las casas donde viven las chicas que pretenden o que ya son sus novias. Las hay afortunadas que tienen más de un pretendiente, y pueden encontrarse en sus ventanas más de una rama de álamo a la mañana siguiente. Pero también hay otras menos afortunadas a las que ningún chico les dedica esta atención o aprovechan para gastarle una broma colocando en lugar del álamo una rama de “gandul” (árbol de flores amarillas que crece a la orilla del río y que tiene un significado despectivo). Broma que deberán afrontar con filosofía y buen humor. Públicamente quedarán como que no tienen ningún chico que las ronde.   Tradicionalmente el ramo podía tener otras variantes como un ramo de sabrosas naranjas, de limones, dulces de Cantoria e incluso aparecer en el ramo alguna carta de amor del enamorado. Todo con el fin de agasajar a la pretendida y buscarse el beneplácito de la familia.
A la mañana siguiente, se vislumbra el nerviosismo en las caras de las chicas de Overa -¿tendré algún ramo? ¿Quién me lo habrá puesto?- Estas y otras preguntas rondan su cabeza antes de salir a la puerta de su casa nada más levantarse.

Hasta hace pocos años, esta tradición que se celebraba de forma generalizada en toda Overa, se conservaba sólo en Los Menas. Pero en la actualidad se está recuperando en el resto de barriadas (La Concepción, El Pilar…). Aunque cada vez está siendo más difícil encontrar un ejemplar de álamo, pues corrían otros tiempos cuando en Overa los álamos abundaban, y las alamedas verdeaban por toda la localidad.
Antaño esta noche era una de las pocas oportunidades para que el enamorado se declarara y comenzara una bonita amistad o una relación. Este ritual simbólico era tan importante para ellos, para mostrar sus intenciones, que una vez puesto el ramo a su chica (competían para ver quién lo ponía más grande), se pasaban toda la noche guardándolo por si otro pretendiente iba a quitárselo; lo cual era frecuente y una muestra más de las  bromas de la noche del álamo en Overa. Hoy día esa necesidad relacional no existe. Los jóvenes tienen multitud de ocasiones para relacionarse, pero el rito es tan bonito que sigue motivando a los jóvenes a continuarlo y trasmitirlo.
Por todo lo dicho anteriormente, es importante conservar esta tradición que significa practicar nuestras costumbres, hábitos, formas de ser y modos de comportamiento. Mediante la transmisión de nuestras costumbres y tradiciones, intentaremos asegurar que las generaciones jóvenes den continuidad a los conocimientos, valores e intereses que nos distinguen como grupo y nos hace diferentes a otros.
Este conjunto de saberes y experiencias que vamos transmitiendo de generación en generación, por diferentes medios, hace que los niños aprendan de los adultos y los adultos de los ancianos. Aprenden de lo que oyen, de lo que ven y experimentan por sí mismos en la convivencia cotidiana. Es así, como en la actualidad se sigue celebrando la "NOCHE DEL ÁLAMO EN OVERA".


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BIBLIOGRAFÍA

- Todos y cada uno de los informantes que han facilitado la realización de este artículo, junto con las vivencias de la autora del mismo:
            -Blas Pardo
            -Pedro Parra
            -Ginés Bonillo Parra
            -Antonio García Castelló
…y una interminable lista de personas solícitas a prestar su colaboración y estar siempre a mi lado, a las que desde aquí, transmito mi eterno agradecimiento.