miércoles, 9 de abril de 2014

ATRAPADOS. Por Alberto Santín Ros y Fran Rubio Domínguez

LOS 2 AMIGOS ATRAPADOS
Fran y Alberto. Dos buenos amigos que durante sus fines de semana viven intensas aventuras.

La historia empieza con 2 amigos llamados Alberto y Fran. Estaban en una pequeña casa a la que llamaban “La nave”. Sobre las ocho de la noche estos dos amigos en la nave, empezaron a jugar y a contarse historias. Cansados de hablar, se pusieron a jugar a la DS.
 
La abuela de Fran, que estaba entretenida en sus quehaceres diarios, se fue para su casa a preparar la cena. Cuando se fue ,los niños sintieron que la puerta se había cerrado muy fuerte. A pesar de que la nave y la casa estaban al lado, la abuela no pudo oír los gritos de auxilio de estos dos intrépidos amigos.
 
"La nave". Lugar donde se desarrollaron los hechos. Fotografía Alberto Santín Ros.
A medida que iba pasando el tiempo, el miedo empezaba a acechar.  Empezaron a gritar por las vetanas, a llamar a gente para que les abriese y darle muchas patadas a la puerta de los nervios que tenían. Pero todos sus intentos de nada servían.
Ya desesperados, a Fran se le ocurrió coger unas escaleras de su abuelo el `PI´ que estaban junto a una puerta que había allí. Ahora tenían un medio, pero faltaba organizar el plan para poder salir de ahí.
A Alberto se le ocurrió una idea brillante. Le dijo a su amigo Fran que las pusiera junto a la pared para subir al tejado de la casa de unos vecinos ingleses que estaba pegado a la nave. Y así lo hicieron.
Tejado de la casa de los vecinos ingleses pegada a la nave. Bajaron por el tejado y tocaron suelo con ayuda de ese palo de la luz. Fotografía Alberto Santín.

 
Una vez allí, los 2 niños fueron corriendo por el techo de unos vecinos que son ingleses y saltaron corriendo por el palo de la luz. No cabían en sí de alegría cuando alcanzaron su objetivo: escapar de "la nave".
 
Cuando bajaron fueron a la casa de la abuela de Fran para contarle lo ocurrido. Al entrar, vieron a la abuela de fran y a la madre de Fran junto a la madre de Alberto con caras de mucha preocupación. Al verlos, se pusieron a llorar porque pensaban que no iban a salir nunca más. De repente, alguien dio unos fuertes golpes a la puerta. Era el abuelo de Alberto para ver si su nieto estaba ahí. Desde entonces nunca más han querido repetir esa experiencia. Por ello, cada vez que juegan en "la nave" tienen mucha precaución para no quedar "atrapados". 
 


 
 
 
Gracias por leer nuestra historia. Escribid vuestras historias y enviarlas a Overa Viva. Es muy divertido!!!
 
 
FIN