jueves, 27 de marzo de 2014

EL SALTADOR, UN HUMEDAL ARRUINADO, FÁCILMENTE RECUPERABLE. Por Ginés Bonillo Martínez

“El Saltador” (Palacés: Zurgena), un humedal arruinado, fácilmente recuperable. Por Ginés Bonillo Martínez.

I. ESPACIO EDÉNICO (PASADO). DESCRIPCIÓN Y VALORES MEDIO AMBIENTALES....
El Saltador se encuentra en la barriada de Palacés, situada en el extremo sureste del término municipal de Zurgena, en el valle del rio Almanzora. Coordenadas geográficas 37º 20’ 232400’’ N, 2º 0’ 299100’’ W. Se trata de un pequeño humedal situado en plena Rambla del Agua, a 1 kilómetros de su desembocadura en el rio Almanzora.

El "Saltaor" un lugar de ecuentro entre los niños de Palacés y la Ermita de La Concepción en décadas pasadas.
     Este humedal consta de una pequeña charca de unos 50 m2 de superficie y 2 m de profundidad máxima, formada al elevarse la roca subálvea y emerger por encima de la arena de la rambla, creando así una pequeña cascada de unos 10 m de anchura y alrededor de 2,50 m de altura, propiciando la formación de otro balsón de agua de dimensiones variables según la acción y las consecuencias de cada avenida torrencial. En la charca de arriba prosperan juncos y aneas, y diversas plantas de escasa altura junto a una estrecha franja de verde grama a modo de pradillo. En el extremo del balsón de abajo crece con vigor un tupido cañaveral. El agua nace unos cientos de metros rambla arriba y corre por entre piedras, baladres (adelfas), masiegas, siscas (ciscas) y otras plantas de rambla. A veces puede llevar más de un cuerpo de agua; la mayoría, dos muñecas o nada aparentemente. Con frecuencia el agua no supera el balsón inferior, sino que se filtra a través del abundante manto de arena que acumulan las avenidas torrenciales unos metros más abajo de la cascada. Pero tanto la charca de arriba como el balsón de abajo siempre mantienen su nivel de agua, sea invierno o verano; aflore el agua y discurra sobre las arenas de la rambla o se proteja bajo ella huyendo del sol abrasador del verano. De ahí el nombre de “Rambla del Agua”, por su presencia permanente en este paraje.
 Han rellenado el humedal para hacer un camino que lo está destruyendo.

    De esta presencia se benefician no solo las numerosas ranas, algunas culebrillas de agua y otros animalejos menores, sino también jabalíes, zorros, tejones, garduñas, liebres, perdices y gran variedad de pájaros que hacen de este humedal un abrevadero vital en un hábitat tan árido e inhóspito. Y, por supuesto el ser humano al saciar desde hace siglos la sed de sus ganados en esta agua constante.
A unos 200 m ladera arriba, el paraje se completa y adorna con un solitario y centenario pino piñonero, que asombra con su tronco de unos dos metros de diámetro en su base y alrededor de 8 metros de altura hasta la cruz, superando 15 metros en total. El aire se perfuma del penetrante aroma del esparto y del tomillo, de la boja (abrótano) y la albaida; y culmina la sensación montaraz de todos los sentidos.
La soledad del campo, la paz y sosiego que se respira, la suave brisa silvestre que acaricia el profuso ramaje del pino se suman al verdor de la vegetación de la rambla y el murmullo del agua con el canto de los colorines (jilgueros), los verderones, chamarices y totovías (cogujadas) que surcan el aire, para crear un paraje tan idílico y sorprendente por inesperado, que rivaliza con los locus amoenus soñados por los poetas más excelsos. Tanto es así y tanto el regocijo que proporciona a la vista y a los sentidos que ha sido desde siempre espacio tradicional de excursiones y meriendas para los vecinos de Palacés y la Ermita de La Concepción. Este estado de cosas se mantuvo virgen e ileso hasta el año 2000 aproximadamente, a pesar de la presencia casi diaria del ser humano en sus inmediaciones.

Lamentable estado actual del humedal "EL SALTAOR" de la Rambla del Agua. ¡¡Hay que recuperarlo!!

II. ESPACIO DETERIORADO (PRESENTE). ACCIÓN DEL HOMBRE Y SU INFLUJO NEFASTO.
En torno al año 2000 la situación cambio de forma drástica, al desviar el ser humano un camino que bordeaba ambas lagunas sin influir hasta entonces en el espacio natural. El desvío de este camino agrícola supuso la invasión de buena parte del humedal, rellenando la laguna superior de arena, piedras y tierra para construir la base del nuevo trazado del camino. A consecuencia de ello, desapareció la pequeña laguna de arriba, que era la más valiosa. La colocación de una capa de hormigón en el talud del camino invasor para defenderlo del embate de las aguas torrenciales, acabó por arruinar el humedal, que ha quedado reducido a la escasa agua que discurre sobre la arena.
La catastrófica avenida torrencial del 28 de septiembre de 2012 provocó, en aparente contradicción, el beneficio de arramblar la parte invasora del camino, haciendo verdad el dicho popular de que cada equis años los ríos sacan sus escrituras. Debido precisamente al destrozo originado por las aguas torrenciales, estas pusieron la base para restaurar la laguna de arriba de forma natural; pero con el arrastre de material (piedras y arena), rellenó parte del cauce inferior a la cascada, quedando está a menos de 1 metro de desnivel.
No obstante los usuarios del camino rural han vuelto a reconstruirlo sobre la laguna. En la actualidad, solo quien recuerde el estado primigenio del humedal es capaz de detectar pequeños restos que atestiguan su riqueza y belleza naturales del pasado.
Mientras que la acción del hombre continúe el mantenimiento del camino sólo con piedras y arena del lugar, la rambla podrá recuperar su espacio cada cierto tiempo, cuando saque sus escrituras.
Pero el temor radica en que en el momento menos pensado alguien, sin solicitar el menor permiso, decida construir el camino sobre una base más firme e indemne a las aguas, aniquilando el humedal de forma definitiva e irreparable.

El salto que antaño tenía varios metros de desnivel ha perdido casi toda su altura.

III. ESPACIO NATURAL RECUPERABLE (FUTURO). ACTIVIDADES DE PROTECCIÓN Y RECUPERACIÓN.
Las actividades de recuperación serían sencillas y sólo requieren dos medidas:
A) Retrotraer el camino invasor, con toda probabilidad ilegal y causa directa del deterioro del humedal, a su trazado inicial.
B) Retirar el material (piedras, arena y tierra) depositado sobre la laguna superior, cegándola por completo, con el objetivo de que se restablezca por sí sola.
No obstante, no debería caerse en el error de esperar que la naturaleza siga su curso en los próximos años, para que las futuras avenidas torrenciales devuelvan al paraje su estado natural; debido a que este procedimiento podría dilatarse varias décadas y no parece recomendable porque, entre otras razones, el camino agresor seguiría siendo utilizado e iría tomando carta de naturaleza.
Para la protección del lugar, que evite nuevas agresiones, habría que conseguir su declaración oficial como espacio natural protegido, recurriendo a los organismos competentes en la materia, como la Consejería de Medio Ambiente.
Se trata de medidas como se ve, sencillas, factibles, poco costosas y de fehaciente eficacia.

¡¡TODOS EL DOMINGO DE LAS MERIENDAS AL SALTADOR, LUCHEMOS POR SU RECUPERACIÓN !!