domingo, 11 de agosto de 2013

ELOGIO A OVERA. Por Salvador Navarro Fernández


 CITA DE PERSONAJES FAMOSOS EN OVERA,

CRUCE DE CAMINOS Y RUTA MILITAR. 


Overa, la más famosa

Fue de España y sus regiones

En algunas ocasiones

De aquella vida azarosa.

Aquí transitó la gloria

Militar de las legiones

Romanas con Escipiones,

Con Aníbal, tunecinas;

Las de Aragón alfonsinas

De Alfonso el Batallador;

Las árabes de El Mansor,

De Castilla isabelinas

Con Fernando el de Aragón;

De Jeromín “felipinas”

Y de Franco el dictador.

También conoció la fama

Por otras varias razones:

Por lo sutil de la lana

De baladores corderos

Al son del ronco cencerro,

Por su melibea naranja

Y su paisaje solar,

Por ciegas inundaciones

De la lluvia torrencial

De otoño en las estaciones,

Y por ser cruz de caminos

De las comunicaciones

Entre la sierra y el mar

Y distintas poblaciones

Su río seco y capaz,

A la vez, de gran caudal

Y su puente gris de hierro.

 EN HOMENAJE A RODRIGO CARO Y A LA “ODA A LAS RUINAS DE ITÁLICA”; Y DEDICADO A OVERA Y A MIS PAISANOS.                                    

Estos tristes, ¡ay, dolor! que ves ahora

Campos de sequedad, huertos quemados

Fueron un tiempo aldea vital famosa.

Aquí, de Cipión el Africano

Calzada fue de ruta montuosa.

 Itinerario de la Vía Hercúlea que pasaba por “Hércula-Overa” (desde ADARAS a SAETABI –¿de Adra a Játiva?) seguido por Balbo de Gades cuando fue a visitar a Tito Livio, y que fue hallado en los baños de Vicarello a 30 Km de Roma.


 
                    
                   
Cumbre del Cabezo de la Jara, en los confines de Huércal-Overa, supuesta tumba de Escipión el Africano   


  Busto de Cneo Escipión, tío de Escipión el Africano

 Yace el honor, bajo una larga espera,

Y es hoy reliquia solamente

De aquellos días lejanos en Overa

La hazaña  gloriosa de su gente.

Zozobra el barco en mar tempestuosa

Gime la tierra y llora sin consuelo

Reza, sufre,  impreca y desespera

Mira y niega la imagen monstruosa

De abandono y desprecio de su suelo

Que a tantos dio alimento generosa

A la orilla del río, en su ribera

Cuando  quiso echar Dios, agua del cielo

En el temido otoño o primavera

En noche de relámpagos y truenos

O  tarde veraniega tormentosa,

Que exclamar motivara de los buenos:

¡Válgame Dios! ¡Qué lluvia tan severa!

 Santa Bárbara venga a socorrerte

Si andas en descampado y a tu suerte

Y  sale y estás cerca, el río de Overa.

Atiende el ronco son de caracolas

Que avisan del peligro, de la muerte

Que traen las tumultuosas, turbias olas

                  

 

 Riada en el Almanzora.

 Del río que viene rudo a cualquier hora

Y  mueve gruesas piedras y a la gente

Que feliz a su orilla vive y mora,

Arrastra sin piedad, terriblemente

Y tumba enorme mole tan ingente

De una tarde de lluvia en una hora

Como aquel nuestro extraordinario puente

De hierro fabricado firmemente

De barandillas que al vibrar sonoras

Cantaban su canción rítmicamente.

Te enfrentas a un gigante impenitente,

Un cíclope sin alma que elabora

Tragedias en silencio, indiferente

Al tránsito del tiempo, eternamente:

El formidable, rústico  Almanzora.

De los sus ricos huertos solamente

Despojos quedan pobres, lamentables.

Vestigios de anteriores admirables

 Que apenas ya se ven difícilmente,

Riquezas que se dice inalcanzables.

 Aquellos frescos baños veraniegos

Que el calor nos quitaron en la infancia

Al tiempo que alegraron nuestros juegos

Bajo chopos de sombra en abundancia

Al arrullo del agua en sus cantares

Y a la caza de ranas musculares

No volverán en estos tiempos ciegos. 

 Las aguas de cristal primaverales

Que del río manaban regaladas

Hoy no son más que infectos albañales

Y lagunas  de hedor no depuradas.

Rincones de floresta ornamental

Ruina son de ellos tan sólo ahora

 Y toda aquella fronda vegetal

Recuerdo amargo es de bella flora.

Álamos que crecían en muchedumbre,

Cañares que formaban selva umbrosa

En el río que nos dio la vida hermosa

Hoy son sólo nostalgia y pesadumbre,

Y de todo queda una sola cosa:

Abandono, residuo y podredumbre.

Esfuerzo es necesario y voluntad

De recuperación de aquella era

De riqueza y de hermosura tanta.

Desde La Concepción hasta La Santa,

Y desde san Miguel a Los Navarros

Desde La Sierrecica hasta El Pilar

Y de Los Menas hasta Santa Bárbara

Con un sólo afán, de igual manera,

Sin excluir ningún rincón de Overa,

 Seamos de la esfera toda asombro

Piedras de sillería sean los  guijarros

Renazca el ave fénix del escombro

Y volvamos a revitalizar

La imagen de nuestra localidad

Trabajando en común, hombro con hombro.

 Aquí  tuvo su cuna un legendario

Nunca envidioso pueblo, sí envidiado

Que al resto del planeta trasladó

Como de  Itaca  Ulises añorado

Amores de la tierra que dejó

Y emigró a país o continente

De clima y lengua ambos desconocidos

Hizo trabajos mal retribuídos

Pisó una tierra,  gélida o ardiente

Y nunca del esfuerzo se quejó

Ni añoró una fortuna sonriente.

Mas, si acaso alguna vez la suerte

Fue buena con él, le fue propicia

Ahorró con profusión, sin avaricia;

Del país de acogida se alejó

Y volvió al calor de la familia.

 

               Emigrantes

De Cesaraugusta hasta Urci llegó

Tres meses a lomos de brioso corcel

 Guerreando con moros sin darles cuartel

Aquel belicoso rey campeador

Señor de Navarra y de Aragón

Que mandó en Zaragoza, aunque no en Teruel

 Alfonso Primero el Batallador.

 Combatió en otoño desde San Miguel

Que en septiembre empieza, a final de mes

Pensando en Granada una y otra vez.


 
Castillo de Overa en Santa Bárbara.

“En Nadal alcázar de Overa avistó”

Y siguió la ruta del río Almanzor

Luego que de viandas se aprovisionó

Pues  ya era esta tierra un rico vergel.

 
Alfonso I El Batallador y sus huestes llegaron, a través de los pasos de Játiva y Peña Cadiella, a Murcia y al Valle del Almanzora, por el que accedieron a Baza y a Granada.

En el anno de Nuestro Sennor de M CXXV, plegó sus gentes et con él don Gastón de Bearne, don Pedro vispe de Caragoça, don Esthevan vispo de Jacca; en el mes de octobre entraron en la tierra de los moros, tallando et destruyendo plegoron a Valencia; et depués passaron Xucar et talloron Dennya, depués passoron Murcia, depués fueron a d'Almeria, que la clamavan en aquel tiempo Urcia, et a la raiz de una sierra et montanna fincaron sus tiendas, et en el lugar que dizen Alcaçar tenieron la Nadal con gran goyo et abastamiento de viandas. Enpués esto fueron a Granada et, talando et destruyendo, depués cercó Cordova; y el rey sennor de todos los reyes moros d'Espanna con todo su poder ixió a dar batalla en el lugar que yes dito Azinçol et fueron vencidos los moros, et fue y el rey de Córdova et morieron grandes gentes de moros que no y havía conta.
 
 

Crónica de San Juan de la Peña

[versión aragonesa]
Juan de Barbastro (trad.)
 
 


En el siglo doce se enseñoreó

De tierras de moros, y poco faltó

Para adelantarse a su sucesor

Fernando Segundo aquél de Aragón

Quien con la Católica reina Isabel,  

 Como antes otros, Overa pisó

 Y luego Real Sitio en Antas montó

 Y con bravas huestes villa conquistó

Que llamaban Baria - aún Vera, no-

Antes que Granada se viera también

 Libre del gobierno del Islam feroz.

 
Don Juan de Austria, temido militar, hermanastro de Felipe II

 Con la sublevación de los moriscos

Llegó don Juan de Austria hasta Zurgena,

Y cordero de Overa en los apriscos

Daría a su hueste una noche buena

Admiró las fontanas fluviales

Contempló los espléndidos trigales

Saboreó negras moras de zarzales

Y aspiró los aromas naturales.


 Bandera anarquista de la época republicana

 Aquí una vez prendió el colectivismo

De buena voluntad, de la anarquía

Seria, bien observada, y del civismo;

Aunque duró poco su hegemonía.

Fue arrancada de raíz por el franquismo

Y no quedó más que melancolía

De aquella ingenuidad e idealismo.

 
   Escudo español de la época de los Reyes Católicos, y vigente en la de Franco.

Luego fue el nacionalcatolicismo

El que recuperó  la primacía;

Y esta vez, como ejemplo de amiguismo,

A su jefe ofreció una dama pía

Alojamiento en su cortijo mismo:

El más rico de todos los que había.

Allí descansó Franco un solo día

Como jefe de Estado -era su oficio

Y el de mandar en plena autonomía-,

Con toda su milicia y policía,

Atendido en desvelo de servicio

Por algún gobernante en pedanía

De la localidad, fuera de quicio.

Aquel Marte, fugaz pasó en Overa

Sólo el tiempo de oír pavos reales

Graznar allá entre los naranjales

Pero no admiración pura y sincera

Aunque sí miedo y paz reverenciales

Como en los cementerios funerales.
                       

    

          El “Guernica”, de Picasso, símbolo de la reconciliación, y advertencia.                                    

 Aquellos claroscuros ya pasaron;

Desapareció el vertical sindicalismo

Nuestras desavenencias se olvidaron

Y se esfumó el oscuro pesimismo.

¡Pero cuánto de aquello se perdió…!

¡Cómo llegó la era decadente…! 

¿Dónde se fue la luz de aquella gente

Abnegada, feliz que aquí vivió?

¿Volverá aún a brillar incandescente

El saber popular de mis paisanos

 El hacer delicado de artesanos

La ocurrencia ingeniosa, el fruto sano

De la frase  graciosa e inocente,

Del arte primorosa de sus manos…?

Dice el refrán que el palo se parece

 A la astilla que de él se haya sacado;

 O dicho de otro modo, que la astilla

Es según la madera  de que viene.

 Deseo que el refrán vuelva a ser cierto

Y que sea aplicable en nuestro caso;

Que emprendamos quehaceres con acierto

Y cuando no lleguemos a buen puerto

 Sepamos desprendernos del fracaso

Como supieron sortear dificultades

Los que nos precedieron en edades 

Antiguas, nuestros antepasados.

Generaciones nuevas llegarán

Que  la nuestra a sus hijos como ejemplo

De honrada estirpe y modelo a un tiempo

Ufanos y orgullosos propondrán

Deseosos de que sean hombres cabales

Y prudentes mujeres principales.

Esta tierra les agradecerá

 La buena fama que ellos sepan darle

Y en su seno amorosa acogerá

Al  que, naciendo, vino a saludarle.
  

                                ©     Salvador Navarro Fernández