miércoles, 10 de octubre de 2012

LA VIRGEN DEL PILAR Y SU ERMITA. Por Alonso Martos Sánchez.



*LA VIRGEN DEL PILAR.
 

Nuestra Señora del Pilar.
Cuenta la tradición, basándose en unos documentos del siglo XIII, que tras la Ascensión de Cristo, los apóstoles se dedicaron a predicar el Evangelio. Santiago el Mayor viajó a España y después de pasar por Galicia, Castilla... llegó a Aragón, a la actual Zaragoza. El 2 de enero del año 40, mientras oraba, se le apareció la Virgen de pie sobre un pilar de mármol y le pidió que en aquel lugar se erigiese una iglesia, cuyo altar debía situarse en torno al mencionado pilar. Cuando la Virgen desapareció quedó allí la columna y el apóstol y sus discípulos empezaron a construirla. Le dieron el título de Santa María del Pilar y fue el primer templo en el mundo dedicado a la Virgen.

También la Pilarica visita los barrios de Overa.(2011).
Respecto a la imagen, la Madre de Dios sujeta con la mano derecha el manto que le cae por la espalda, mientras sostiene al niño con el brazo izquierdo. El Niño Jesús tiene las piernas cruzadas, con la mano izquierda coge un pajarillo y con la derecha, el manto de su madre.

En Los Menas.(2012).
El “Pilar” o columna es símbolo de unión de lo terrenal con lo celestial, del hombre con Dios; de fortaleza, de apoyo para construir algo sólido y perdurable.

En 1729 el Papa Clemente XII fijó su festividad el 12 de octubre. En esta fecha se celebra, así mismo, el Día de la Hispanidad y del Descubrimiento de América .

El 8 de febrero de 1913 fue declarada patrona de la Guardia Civil por el Rey Alfonso XIII.



*SU ERMITA.

Después de la Guerra Civil (1933-1939) se inicia un período de escasez y , en muchos casos, de hambre que hacen que las personas necesitadas se dediquen al estraperlo (Comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado o sujetos a tasa).
Por esta y otras razones se instala, en “el Cruce o el Empalme” (intersección de la carretera N-340 con la comarcal que bordea el Valle del Almanzora) el llamado “ Control” de la Guardia Civil, por lo que varios agentes de este cuerpo son destinados a Overa.
 
Uno de estos guardias civiles, Don Francisco Ortiz, junto con su familia, fijó su residencia en nuestra tierra y se hizo nuestro paisano. Según testimonio de Doña María Navarro, vecina y amiga de dicha familia, este señor habiendo luchado durante la Guerra en el bando nacional, contrajo la promesa de hacer una capillita a la virgen del Pilar (Patrona del cuerpo de la Guardia Civil) si salía indemne de la contienda. Fue así como compró la imagen y la instaló en su casa.

Mediaba la década de los cuarenta cuando este señor y la familia de “La Tenienta” (los hermanos Doña María y Don Juan Parra Fernández, que alcanzaría el grado de Coronel de la Guardia Civil)) decidieron construir la ermita actual. Para lo cual esta familia donó el local, que a la sazón era un porche para guardar el carro, y el señor Ortiz , consiguió el dinero y también puso la Virgen.




Interior de la Ermita.

Según D. Cristóbal Alarcón Parra, no hubo una aportación popular, pero sí alguna ayuda, como la que prestó desinteresadamente Alonso de Gaspar (D. Alonso Martos Ruiz), transportando con sus carros los materiales necesarios para su construcción.

Aunque abierta al culto público, la Ermita del Pilar es una propiedad privada perteneciente a los hermanos Lucía y Cristóbal Alarcón Parra, según consta en escritura pública.

Vista aérea del barrio del Pilar. Foto cedida por José Miguel Díaz Pérez.

 
Desde su construcción, la barriada donde se ubica tomó su nombre, ya que según Don Enrique García Asensio en “Historia de Huércal-Overa y su Comarca” con anterioridad a la edificación de la ermita, cada grupo de casas más o menos aislados eran conocidos como Los Gavilanes, Pantorrillas, Empalme,etc.
 
Actualmente, podríamos convenir en que los límites del barrio del Pilar son la Sierrecica, al Norte, la antigua carretera N- 340, al Este; el río, al Sur y el Camino de Lubrín y la Cañada del Santo, al Oeste.
 
Aunque, en los últimos tiempos, ha cambiado para mejor, en muchos aspectos, también nos hemos dejado por el camino a “Las Delicias”, “El Carmen”, la finca de D. Miguel Jiménez... que, junto con otras partes de Overa, hacían que el mencionado autor describiera nuestra tierra, a principios del siglo XX, como “un refrigerante oasis (…) saturado con el azahar de sus huertos de naranjos, el porte de sus africanas palmeras y el perfume de sus preciosos y artísticos jardines”(...).

- "Allí todo es bello", decía D. Enrique. Y, a mi parecer, sigue siéndolo; pero no estaría mal que pusiéramos más empeño en recuperar nuestro vergel, si no queremos que se convierta en un desierto.