viernes, 21 de septiembre de 2012

EL NOMBRE ES LO DE MENOS... QUE ME QUIERAS ES LO IMPORTANTE. Por Salvador Navarro


     En latin, uber  uberis significa fértil, fecundo, abundante, rico.

       Pero también ubre, pecho, fertilidad del suelo.

   Fertilis ubere campus (“ubere” termina en e por ser adjetivo neutro de dos terminaciones y esta lo es para el neutro “fecundo, rico”) sería “campo fértil por lo rico del suelo”.

    Uber uberis, adjetivo, se emplea como  sustantivo neutro, ubera, que expresa en abstracto la cualidad, o sea, “la fecundidad”.

    Ubera campi*: La ubre del llano, la fertilidad, la riqueza del llano, del campo,  de la campiña. En definitiva, el llano fértil, productivo, el llano con ubre, con poder fecundo.

   Como el neutro ulcus ulceris dio el sustantivo úlcera, uber  uberis dio ubera, que, por evolución fonética, abrió la vocal u y la hizo o; es decir, obera. Del mismo modo que ursus dio oso. La forma gráfica “overa” vendría más tarde.

   Ubera campi i.e. campus pinguis, llano fértil, que, regado con el agua de los múltiples manantiales, cimbras, boqueras, más tarde norias, etc, daría lugar a la aparición, pervivencia y desarrollo de la huerta “uvera”, Overa, fértil llano en suave pendiente con cañadas hasta el río en un clima suave no lejos del mar.

    De modo que poco tendríamos de dependencia en cuanto al gentilicio, de los naturales de Vera; sino sólo  algo en común, pues, a fin de cuentas, también ellos están cerca de nuestro río, en un llano en la ripa, en la riparia o ribaria, ribaira, o ribera.

   Y, por lo tanto, seremos más bien overenses u overitanos o, a lo sumo “uberanos” ¿no?

                         
                           *Columela. De Re rustica                                                                        
      
Sin ánimo de polémica sobre el gentilicio de los naturales de Overa
                       …………………………….
    Dejemos a los de Vera, descansar;
    Sus cuitas y sus problemas superar,
    Si es que pueden.
    Hagamos nuestras faenas, sin cesar;
    Loemos de nuestra tierra, de verdad,
    Como suelen
    Los buenos hombres honrados alabar
    Los gestos, gestas y hechos de otra Edad
    De los valientes
    Vecinos y compatriotas que por mar
   Por tierra y aire obligados, tras el pan,
   Heroicamente
   Los caminos se atrevieron a surcar
   Procelosos de la tierra en ultramar
   Combatientes,
   Los  caprichos  afrontaron del azar;
   De las fronteras tornaron, sin cruzar,
  Convalecientes,
  Del esfuerzo sobrehumano, al intentar
De manera clandestina sortear
 Inconvenientes.
  Como de tierra argonautas, que a buscar
  El vellocino de oro, ¡ y nada más…!
  Muy diligentes
  En su Argos se embarcaron, nao sin par,
  De  Jasón acompañados, por la mar
  De continentes
  Hablemos de los de Overa, nuestro lar;
  Overatense…, overense…,¡qué más da!
  Muy buena gente.
  De prehistórica Era, sin igual,
  De los argáricos modos, del Argar,
  Indiferentes
  No debimos ser del todo, pues poblar
  Fértil valle provechoso, cultivar
  Tan hábilmente
  Como los antepasados del lugar
  Que “de Overa” habíamos dado en llamar,
  Sencillamente,
  Ya lo hicieron los de Antas, ¿no es verdad?
  O es posible que anduvieran a la par,
  Coincidentes .
  Nuestros paisanos de Overa, y del Argar,
  Los de Lorca, Cartagena y más allá,
  Seguramente.
  De Túnez, cartagineses; sin dudar;
  De Tiro y Sidón, fenicios; sí, quizás;
  Presencia fuerte
  Hubo de haber de minera vecindad,
  En las montañas de Cuevas, y excavar
  Penosamente
  Debieron menas argénteas del lugar;
  Y algo de ellas, Overa, aprovechar
  Lógicamente.
Naturales prerromanos, al solar
Invasores mauritanos, don Julián
Nos trajo en suerte.
Cuando a su hija la Cava, para mal,
Don Rodrigo cautivara, en día fatal,
¡Qué horrible muerte!
Ocho siglos de influencia pasarán
De árabes y bereberes cultural
Mal que nos pese
Herencia mora y cristiana contará
En su rico patrimonio general
Independiente:
 El judío poblador de Sefará
 El morisco convertido, musulmán,
Inútilmente
El cristiano que al infiel reprochará
Los pecados del islam o judaizar,
Intransigente,
En Overa consiguieron prosperar
Conviviendo en aparente hermandad,
Cordialmente.
Era la Fuente “del Moro”, de abrevar;
El Molino “del Judío”, candeal
Muy ciertamente;
Así, como propietarios, unos más,
Vivían en el vecindario, claro está,
Divinamente.
La agrícola, ganadera; algo especial
Y  diferente,
De la de su hermana Huércal, más vivaz,
Económica y activa,  y comercial;
Y más potente.
Overa, lugar de España, ideal;
 Amable, y trabajadora, que pone en paz
Al presente
Con un pasado entrañable, de no olvidar,
Y un prometedor futuro, por labrar,
Constantemente.