viernes, 7 de septiembre de 2012

CON OVERA EN EL CORAZÓN 2. Por Sandra Mena


         Y llegó el fatídico día, el día que tenía que abandonar Overa por motivos de trabajo...
 
         Me vinieron a la cabeza innumerables recuerdos. Aquellos días, en que yo era una cría y esperaba ansiosa a que llegase el mes de Julio, pasadas las fiestas de Llavaneras, donde mi padre estaba a punto con la furgoneta. Y ahí nos metíamos mis hermanos, mis padres y yo... y los colchones. Colchones que nos hacían el viaje más ameno puesto que circulábamos por la nacional (en aquellos tiempos no existía autopista...¡¡qué tiempos aquellos!) y el viaje duraba unas diez horas. Y yo en el viaje miraba por la ventana, ansiosa sin dormir, preguntando: ¿ Papa cuánto falta? Y así pasábamos Tarragona, Valencia, Murcia y cuando veía la fábrica de el Pozo me ponía contenta, y no por los chorizos, sino porque faltaba poco para llegar. Hasta que por fin llegaba al Hostal Andalucía o al Hostal Overa. Puesto que en aquellos tiempos la casa de Overa estaba alquilada, que cosas de la vida estaba alquilada al Uribe, hoy gran amigo de mi padre y compañero de aventurillas que corren por el pueblo.

Sandra delante de su Virgen de la Soledad
        Además me vinieron a la menta las fiestas de Overa, impresionantes fiestas para un pueblo tan pequeño, que en aquellos días lo daba todo por su gente e intentaba que aquellos días fuesen inolvidables. Y como no, los autos de choque, los dulces y el baile de las sevillanas en la puerta de la iglesia.

        Pero aunque me tuve que ir por motivos de trabajo yo sabía que volvería y que además Overa estaría en mi corazón .

Y así ha sido, un año y medio motivos que voy a intentar enumerar algunos de ellos.

        Por la gente del pueblo, que tan bién se ha portado conmigo y, después de mi marcha, he continuado yendo a Overa por muchísimos en especial la familia Francisco y Juana la modista e hijos, que desde que dejé mi vida en Barcelona para afincarme en Overa, por allá en el 2004, me trataron como a una hija, haciéndome partícipe de su familia, consolándome cuando los necesitaba, ayudándome siempre….estando allí para lo que necesitara. Una segunda familia, eso es lo que han sido y siempre serán. Y este ha sido uno de los grandes motivos por los que he vuelto a Overa y siempre volveré.
 
Sandra es amante de colaborar en todas las inicitivas que hacen Overa más grande.
 
 
       Pero hay otras muchas más. Principalmente que mis padres se han trasladado a vivir a Overa, y las tradiciones del pueblo que me fascinan y que sólo las he vivido en Overa. Como son los carnavales, y vaya carnavales, inigualables donde todo el mundo dedica muchísimo tiempo para este evento, poniendo todo su corazón y arte en los disfraces que se confeccionan, en las comparsas…que hace que sea una festividad única e inigualable, que no tiene nada que envidiar a los carnavales de Brasil. Y como no, no puedo dejar de nombrar, la salida de la virgen hacia el Pilar y la vuelta, al cabo de dos días a Overa. Y el mayor privilegio, honor que me han brindado la gente de Overa, y que hace que sea un día especial e ineludible, es el 29 de Julio, el día de la Virgen de la Soledad, y que puedo llevar a la virgen en mis hombros. Y no me puedo olvidar de mi compañía de teatro la “Cotorra” que me ha permitido conocer muchísima gente más de Overa, que son amigos y que saben que me tendrán para lo que necesiten, aunque sea en la distancia, y que me hacen sentir en familia y que saben que haré las mil y una virguerías en mi trabajo para estar con ellos cuando me necesiten.

El carnaval otra de las tradiciones de Overa queridas por Sandra

 
        Y, otro de los muchos motivos, es las noches de verano en la Era del Horno donde nos reunimos mis vecinas; Luisa, Mari Tere, Lola, Juana, Dolores e Isabel Valera pasando unos ratos gratos, divertidos, contándonos historias que hacen que el tiempo pase volando y nos recojamos de madrugada.


Overa y sus paisajes, uno de los motivos preferidos por Sandra para su afición a la fotografía

 
         Pero, yo sé, que algún día volveré, no sé si montando el negocio que un día pensé llevar a cabo en mi pueblo, a Overa me refiero, porque para mi es mi pueblo. El negocio que tenía pensado para la juventud pero que no pude llegar a cabo por falta de oferta de locales en el pueblo, o porque la maldita crisis se marche, y se consigan crear más puestos de trabajo, porque yo creo que Overa es un gran pueblo con una gran gente que si muchísimas personas lo conocieran seguro que establecerían su residencia en él.

Overa, por y para siempre desde el corazón.


Sandra en una actividad de la Asociación de mujeres de Overa.