miércoles, 14 de diciembre de 2011

OVERA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XX por Alonso Martos Sánchez


Según García Asensio (*), a principios del pasado siglo, Overa es la “Diputación y paraje el más grandemente bello de nuestro término municipal, sito al Sur de la villa de Huércal-Overa, a siete kilómetros, comunicado con la metrópoli por la Carretera de Puerto Lumbreras a Almería.



Puente de Santa Bárbara (1908). Foto: Gustavo Gillman.


Siempre que vamos a él, recibimos, proporcionalmente, las mismas agradables impresiones, mezcladas con los tristes recuerdos de la ya lejana juventud, que nos producía en nuestro ánimo estudiantil la presencia de la inmensa y paradisíaca vega de Granada, al presentarse a nuestra vista después de cruzar la abrupta y triste Sierra Elvira, por aquel tortuoso y accidentado camino que la atraviesa, con sus múltiples y duras pendientes y contrapendientes, sus peligrosos pasos y sus zig zag violentos, cuando era la única vía que comunicaba a nuestra región con la sultana ciudad; porque, como decíamos al principio de nuestra labor. «Cruzando el enorme surco de las Ramblas dichas siguiendo hacia el Sur, y franqueando el anfiteatro, formado como queda dicho por las estribaciones de la Sierra de Almagro , de terrenos pobres y salitrosos, raquíticos en vegetación, tristes y medrosos por su soledad y pronunciados accidentes, cual si la naturaleza quisiera de ex profeso preparar el ánimo para sorprenderlo después con el contraste, vencidas sus alturas, se presenta a la vista uno de los más bellos panoramas de nuestra tierra, el río de Almanzora cual enorme serpiente aprisionada en el fértil y hermoso valle que él mismo riega y da su nombre.


"...oasis es Overa..."


No extrañe al lector que nos detengamos en la descripción de Overa, en nuestra peregrinación por el triste y árido general perímetro de nuestro término municipal, donde el clima y cielo inclementes todo lo agostan y secan, cual se detiene el viajero del desierto en el refrigerante oasis; porque oasis es Overa con sus abundantes aguas, su fresco ambiente, saturado con el azahar de sus huertos de naranjos, el porte de sus africanas palmeras y el perfume de sus preciosos y artísticos jardines. Allí todo es bello; la siempre alegre alfombra de sus cultivos comunes: desde el ondulante trigo al rígido maíz, y desde el corpulento y medicinal eucaliptus, a donde anida el sagaz y chillón gorrión, hasta las rastreras zarzas donde cría el débil ruiseñor al arrullo de su celestial canto; desde la flexible caña que deslinda las arenas y festonea el cauce de la corriente, al par ,que con sus tupidez y genuflexiones defiende los predios y atenúa la soberbia de las violentas inundaciones, hasta la tierna cañota que fortifica los esponjosos quijeros de resaca contra los disolventes efectos de la permanente humedad etc., etc.; todo ello con una indefinida gradación y tonalidad del hermoso color verde: desde el rústico y débil puentecillo, que con su angostura da paso obligado a las remansadas aguas de riego por las acequias, al elegante y valiente tramo metálico del airoso puente de hierro en la carretera de Almería, que desde su altura se burla del monstruo de las rugientes y encrespadas aguas tormentosas, sin que le alcancen sus fétidas salpicaduras ni le golpeen los descomunales guijarros que su enorme impulso arrastra; desde el sencillo y rústico albergue del hortelano, a la más suntuosa morada del acaudalado propietario; desde el soterrado y anegado rodezno del molino harinero, cuyas, simétricas y cóncavas paletas reciben las estrepitosas aguas que les hacen girar entre las hirvientes espumas, para mover la piedra que reduce a harina el duro grano, a la airosa y ligera molineta que gira silenciosa y vertiginosamente al invisible aliento de la atmósfera, para elevar acompasadamente el hermoso líquido fertilizante; desde el tosco labriego a la más distinguida y culta sociedad de los felices mortales que tienen la dicha de morar en aquel vergel, con las comodidades y disfrutes de su holgada posición.

Torre de La Ballaboba.
( Uno de los límites de Overa).

Todo en Overa tiene, además de sus encantos en sí, esos admirables contrastes que su naturaleza nos ofrece.



Confina esta diputación al Norte con la de los Ruedos y Almajalejo, al Este con la del Río, al Sur con Cuevas, Antas y Lubrín, y al Oeste con el término de Zurgena; siendo sus límites concretos: Norte, las vertientes de la Sierrecica; Este, Barranco de Perdigón; Sur, el del Duende, y Oeste, la Rambla de Almajalejo.

Son sus principales caseríos o cortijadas: Los Menas, la Ermita de los Navarros, Santa Bárbara, la. Concepción, Las Ballestas, Barranco, Madroñal, Ballabona, Calderón, Chaupí, Cuesta Colorada, Cañada del Santo, Cañar, Empalme, Ermita, los Gavilanes, Morcillos, Pantorrillas, Puente del Río, Saladilla y los Viúdez. La población de toda la diputación se calculan unos 1.600 habitantes ; con tres pedáneos.
Para abrevaderos y lavaderos se utilizan las corrientes del Río de Almanzora.




La naranja ha sido el cultivo tradicional de Overa en las últimas décadas.

PRODUCCIONES: El producto más estimado del pago de Overa es la naranja, después el trigo y maíz; dándose los demás comunes de nuestro clima.

INSTRUCCIÓN PUBLICA. Hay una escuela oficial, costeada por el Estado, a la que asisten, comúnmente, unos cincuenta niños.

PROFESIONES Y OFICIOS. No hay Médico, asistiendo al vecindario los de Huércal-Overa,  cuando se solicitan sus servicios.
Tampoco hay veterinario ni fragua. Residen allí un carpintero y dos barberos.

INDUSTRIAS. Hay dos molinos harineros movidos por agua. Muchos de los habitantes de Overa, de ambos sexos, están dedicados a diversas labores de esparto, especialmente a la confección de espuertas para los distritos mineros de Cuevas y Mazarrón. Aunque en pequeña escala se cría gusano de seda.

ASISTENCIA RELIGIOSA. Hay tres Ermitas: Santa Bárbara, la Concepción y la Soledad, en la que reside la reciente parroquia, establecida en la diputación; el Santuario de San Miguel y oraorio particular de D. Antonio Ayas.
Los bautismos, matrimonios y enterramientos, se efectúan en su propia parroquia y cementerio".


Overa desde La Sierrecica, otro de sus límites.


(*) García Asensio, Enrique: Historia de la Villa de Huércal-Overa y su Comarca. (Murcia, 1910).
Editada por el Ayuntamiento de Huércal-Overa.