jueves, 15 de diciembre de 2011

ERMITAS E IGLESIA PARROQUIAL DE OVERA por Alonso Martos Sánchez.


 
       La mayor parte de esta información se la debemos a D. Enrique García Asensio, quien en su obra "Historia de la Villa de Huércal-Overa y su Comarca" nos da cuenta detallada acerca de la construcción de las Ermitas e Iglesia de la Soledad en la diputación de Overa. Hasta el punto de darnos a conocer la Ermita de San Agustín, popularmente llamada La Capilla del padre Ayas en la casa de Dña. María Molina.

No hace referncia a la Ermita del Pilar ni a la de Los Navarros  por la obvia razón de no estar construida en aquellas fechas, sino bastantes años después. Tampoco hace mención  al barrio del Pilar, pues por entonces no se llamaba así; eran varias cortijadas con diferentes nombres ( Los Gavilanes, Las pantorrillas...) las que configuraban el citado barrio.

*Ermita de Santa Bárbara.

Ermita de Santa Bárbara.
Es la más antigua, pues erigida en Iglesia a raíz de la Reconquista,  celebraron la misa en ella los clérigos lorquinos D. Juan de Otón y D. Pedro Oller, cuando en las festividades venían de dicha ciudad a los lugares de Huércal y Overa al efecto.

El culto en la citada Ermita se interrumpió después del Alzamiento de los moriscos del reino de Granada, pues los del lugar quemaron la Iglesia, y no se restableció hasta la reedificación de la misma a costa del escribano de Huércal-Overa, D. Pedro Sánchez Rubio, en 1708, y en terrenos de su propiedad, con objeto de tener misa todos los domingos en Overa sus vecinos, manteniendo los feligreses un capellán para decirla, con la obligación impuesta al curato de Huércal de abonarle además al dicho capellán 250 reales anuales para que les explicara y enseñara la doctrina cristiana.

La erección tuvo el carácter de ayuda de parroquia, donde se celebraron bastante tiempo los bautismos, matrimonios y entierros; éstos en la misma iglesia. Los fundadores, Sr. Rubio y su esposa Dña. María García y a quienes había reconocido el derecho de patronato el señor Obispo, por su testamento de 1 de septiembre de 1714, entre otros particulares secundarios referentes a dicha Iglesia, expresan ser sus obligaciones: reedificar y ensanchar la obra y mantener con luz el altar del del Santísimo, pues lo demás era carga de la parroquia de Huércal; que las casas contiguas habían de ir pasando a sus sucesores en el patronato.Fue presentado por S.M., como primer beneficiado, D. Juan Antonio Marín.

Santa Bárbara.

Por otro testamento de la Dña. María García, ya viuda, fecha 1 de Septiembre de 1754, consigna: que para el alumbramiento del Santísimo, a que se obligaron ella y su esposo, y el aseo y culto de la referida Iglesia, la dotaron con un olivar en dicha huerta de Overa, quemse dice de la Santa, revalidando la dotación del mismo, y nombra por patrono sucesor suyo a su nieto D. Pedro José Sánchez Rubio y descendientes, rigiendo la naturaleza de los mayorazgos y vínculos de España, para perpetuar por este medio el culto en la Ermita, con la obligación de nombrar ermitaño, para el mayor aseo y cuidado, el que se incautaría del olivar donado para mantenerse con sus frutos y cuidar la referida Ermita; siendo derecho del patrono proponer al Obispo el dicho ermitaño y cuidar de que cumpla con su obligación.de las operaciones particionales al fallecimiento de Dña. María, conste quedar emprendida en la dotación y patronato de dicha Ermita la casa grande, compuesta de cuartos altos y bajos, parador, caballeriza y pajar, contiguas a la Ermita.

Frente a la puerta de la Ermita de Santa Bárbara, hay una cruz de mármol, con la siguiente inscripción:
DUODÉCIMA ESTACIÓN. AQUÍ PUSIERON A CRISTO EN LA CRUZ. ESTAS TRES CRUCES PUSIERON EL MAYORDOMO RODRIGO TENDERO, DOMINGO GARCÍA SÁNCHEZ, PEDRO ABELLAN Y BERNARDO GARCÍA. AÑO DE 1681.

*Ermita de la Purísima Concepción.




Ermita de La Purísima.
José García Parra, vecino de la villa de Huércal-Overa, obtuvo licencia del Sr. Obispo en el año 1711 para erigir en la Huerta de Overa y en el Campico que llaman de Nubla, una Ermita en honor del misterio de la Concepción de María Santísima, la que dotó con una pieza de tierra de dos fanegas de sembradura en el dicho sitio; y nombró por Patrono de ella a Matías García Parra, su hijo, a quien, así como a los demás sus sucesores, grabó con la obligación de hacer celebrar en la dicha Ermita de la Concepción, en cada un año, una misa cantada, dando de limosna 12 reales. Todo consta por su testamento, otorgado en 4 de Marzo de 1712 por ante Don Pedro Sánchez Rubio.Y no habiendo tenido efecto la perfección de esta Ermita hasta el año 1738, en él representó el dicho Matías García Parra al Sr. Obispo cuanto queda relacionado y estar la dicha ermita concluida y ornamentada; y así mismo escribió un tanto de escritura, por la que dotó la dicha Ermita con una parte de huerto poblado de árboles frutales, contiguo a ella, la que pasó ante Pedro José Sánchez Rubio en 6 de Junio de dicho año.Y en vista de todo ello se sirvió el Señor Obispo expedir licencia, en forma para bendecir la aludida Ermita y celebrar en ella elSanto Sacrificio de la Misa, en la ciudad de Murcia,fecha de veinticinco de Junio del precitado año, la que cometió al Sr. Licenciado Don Miguel Sánchez Rubio, Abogado de la Real Chancillería de Granada y Beneficiado de la parroquia de nuestra villa el que la practicó el día 29 del mismo. Consta por tradición que la fundación de esta Ermita obedeció a la siguiente causa: «Estando varias bestias pastando en el referido paraje de la Concepción, un niño de la familia del fundador José García Parra, hubo de montarse temerariamente sobre una yegua cerril, en ocasión que ésta se encontraba acostada y el animal, al sentir sobre sí aquel extraño peso, a que no estaba acostumbrada, se levantó violentamente del suelo y emprendió una rápida carrera llevando en el lomo al joven, que se cogió de la crin. Los padres, al contemplar tan horrible acontecimiento, temieron, como era natural, la muerte violenta del niño y en un arranque de fe cristiana ofrecieron a la Virgen construirle un Santuario en el sitio donde parara la yegua, salvándose la vida del infante; y efectivamente, al llegar el animal al mismo punto donde hoy se eleva la Ermita, quedo parado y el niño en salvo.


La Purísima Concepción.
Esta Ermita de la Concepción fue ampliada en el año 1860, dándole las dimensiones que en la actualidad tiene, unas diez y ocho varas de larga por seis y media de ancha, casi doble de lo que antes era, con una especie de nave al lado Norte, de 4 por 9 varas, que sirve de sacristía. Fueron las obras costeadas totalmente por los feligreses de la misma que entonces, además de los que ahora la componen, comprendía también a todos los vecinos existentes en el lado del partido de Overa, situados entre la rambla de Almajalejo y la cañada del Santo, que es la más poblada e importante, y que después se llamó y se llama ahora «Feligresía de Nuestra Señora de la Soledad».


Haría escasamente dos años que se habían terminado estas obras cuando se vieron consternados los vecinos por la persistente y amenazadora corrida de terremotos que, durante el verano del año 1853, sembró el espanto por toda esta región, y que en Overa, como decimos en otro lugar, dejaron sentir más fuertemente que en otros sitios. La recién ampliada Ermita sufrió bastante, agrietándose toda la bóveda que estaba muy bien construida, como lo prueba el hecho de haberse sostenido en este estado hasta el año 1906 en que se derribó. Ya en 1898 hubo necesidad de que personas peritas reconociesen aquella bóveda, cuyas grietas cada día se acentuaban más; y aunque por éste tiempo no corría peligro inminente, tampoco era su estado tranquilizador. Pasaron seis años y llegó el momento de pensar en el arreglo de la Ermita, pues habiéndose desplomado la pared del lado Sur, y desmoronado algo los estribos de los arcos, el peligro de un hundimiento cada día era mayor.

En esta situación las cosas, y después de alguna tentativa, sin efecto, para recaudar fondos, tuvo una feliz idea, por el resultado que dio el honrado vecino, fervoroso cristiano y gran devoto de la Stma. Virgen, Miguel Giménez Parra. Mandó comprar en Granada, de donde es el artístico y, hermoso cuadro de la Purísima Concepción que en la Ermita se venera, un décimo da lotería para la jugada de Navidad del año 1905, con el propósito, que realizó, de repartirlo entre todos los feligreses proporcionalmente y según lo que pagasen de Capellanía, y siendo condición precisa tener ésta abonada o abonarla para jugar la parte de lotería que le correspondiese. Hubo cuatro o seis vecinos que quedaron sin jugar, por no cumplir esta condición, y el referido Miguel Giménez jugó, además de la suya, las participaciones que a estos individuos correspondían; siendo su pensamiento buscar la ocasión de poder hacerse de fondos para restaurar la Ermita y dejar el asunto, como decía, en manos de la Virgen. Se verificó, pues, la referida jugada, y el primer número que salió del bombillo fue el 28.604, que era el del décimo que en esta feligresía se jugaba, en la forma referida, y que fue agraciado con el sexto premio, correspondiendo a dicho décimo 25.000 pesetas; las que se repartieron como la lluvia, pues el repetido Miguel Giménez tuvo la generosidad de abonar bastantes participaciones que ni en conciencia ni legalmente se le podían exigir, haciendo partícipes de una o de otra manera a todos sus convecinos. Al verificarse el pago, se descontó a todos los partícipes el 3 % para el arreglo de la Ermita, pues Miguel Giménez no quiso descontar más; debiéndose hacer constar que todos estaban dispuestos a dejar para este piadoso fin la parte que les dijese. Con este descuento y alguna limosna que dieron de poca consideración se reunieron aproximadamente 4.000 reales,y con dicha cantidad , el día 2 de marzo de 1906 se empezó el derribo de la agrietada bóveda y parte de la pared del lado Sur, bajo la dirección del reputado maestro de obras en la ciudad de Cuevas Don Antonio Montes. Al edificarlas nuevamente, se elevó una vara sobre la altura que tenía, quedando la nave muy bien proporcionada en sus dimensiones. Se hizo también en esta ocasión una especie de atrio o ensanche alrededor de la Ermita, con un buen muro al lado Sur, que además de hermosear el edificio, le era de mucha necesidad. Se pavimentó de losa de cemento; se hizo una hermosa cristalera para el cuadro de la Purísima; se compraron dos lamparitas de metal dorado y una de cristal, con algunos otros adornos de menor importancia, y que entre todo hacen a esta Ermita, dentro de sus dimensiones, la más bonita de nuestro término.

Importaron las obras, que duraron algo más de dos meses, la cantidad de 11.534 reales; de los cuales 7.500 fueron donativo del tantas veces nombrado Miguel Giménez, a quien deben sus convecinos no poca gratitud.





Finalmente, el día 23 de Junio de 1906 por la tarde, bendijo la restaurada Ermita el entonces Arcipreste y Cura propio de Huércal-Overa, Dr. D. Juan Guijarro Ruiz, y al siguiente, festividad de San Juan Bautista, que aquel año fue Domingo, se dijo la primera Misa, que celebró y predicó en ella Don Juan Sánchez Guerrero, a la sazón capellán de la feligresía.


*Iglesia de la Soledad.







Iglesia de la Virgen de la Soledad.
Más de cincuenta años hace que entre los vecinos de Overa residentes en los caseríos de Calderón, los Navarros, los Viudez, los Martínez y los Menas hasta la Cañada del Santo, existía la idea de construir una Ermita en el sitio de los Menas, punto céntrico de todo Overa, donde pudieran oír Misa y evitarse las molestias que les ocasionaba el ir a la de Santa Bárbara, situada en el extremo Este del Anejo, o a la de la Concepción, separada por el río de los antedichos caseríos; pero fracasaron las diferentes tentativas puestas en práctica, por la forma económica de su planteamiento, hasta que en el año 1884, Don Diego Miguel Mena Parra y Don José María Sánchez Benítez, Presbítero, tomaron empeño en realizar el pensamiento, y con la actividad que les caracterizaba empezaron a formar listas de vecinos para organizar los trabajos, llegando a reunir la mayor parte de los materiales que la Iglesia contiene.

Alguna interrupción debieron sufrir estos trabajos,y también parece ser que no se recaudaron fondos para la edificación; pues llegó el 29 de Julio de 1885 y nada había construido.En dicho día,consternados aquellos vecinos por haberse dado los primeros casos de la epidemia colérica que entonces sembraba el luto por esta parte meridional de España, sacaron en procesión, implorando su protección y amparo, una imagen de N.S. de la Soledad, que pertenecía a la vecina Rosa Pérez, y que la cedió para que recibiera público culto; y después de llevarla por la carrera, que desde entonces todos los años en igual día recorre, la depositaron en una especie de capillita o templete que, en el sitio que actualmente ocupa la Iglesia, construyeron rápidamente con ramas de árboles y adornaron con flores, donde empezaron a ir a depositar a los pies de la Virgen sus plegarias y oraciones.

El día 1 de Agosto, por la mañana, fueron llevados al cementerio de Huércal-Overa nueve cadáveres de los atacados en los días anteriores, lo que produjo en el pueblo la natural alarma.
Entonces, nuestro inolvidable Cura D. Salvador Valera Parra, a pesar de los achaques que por este tiempo sufría, tomó la resolución de trasladarse a Overa, donde le llamaban los deberes de su sagrado ministerio. Ni los sacerdotes ni otras personalidades de pueblo querían dejarle salir de casa; pues aunque el viaje no era muy incómodo, parecía a todos peligroso para aquel santo anciano y padecido; pero todo fue inútil; los vecinos de Overa eran sus feligreses, eran sus hijos, y no podía dejarles sin los consuelos que como padre podía prestarles.
Llegó pues a Overa, y acompañado de la muchedumbre de vecinos que le rodeaban y besaban las manos, recorrió la mayor parte de las casas del partido, consolando a unos, animando a otros y diciendo a todos que ya pasó (como sucedió), se verían libres del cólera; pero que no dejaran de implorar el auxilio de la Stma. Virgen, y que por las noches se reunieran en torno a Ella y rezasen el santo Rosario.

Así lo hicieron, y después de rezar, cantaban al sonido de la guitarra, coplas a la Stma. Virgen de la Soledad y alusivas al pensamiento de edificar la proyectada Ermita; tarea que desempeñaba muy bien el trovador Baltasar Parra Fernández, acabando siempre estas reuniones por recolectar alguna limosna o al menos el compromiso de darla.

Según el testimonio de Dña. Francisca Castellón, familiar del citado trovador, una de las trovas decía así: "Ven aquí reina del cielo / ven aquí madre de gracia / ven aquí Virgen bendita / a disfrutar de tu casa".
En pocas noches reuniéronse algunos fondos, y como no había buena cantidad de materiales, entró en los feligreses cierta impaciencia por empezar la Ermita y gastar el dinero reunido, y sin contar con los referidos señores Don Diego Miguel y Don José María, que a la sazón estaban ausentes, levantaron, durante este mismo verano de 1885, una capilla de 4 por 4 varas, insuficiente a todas luces para el objeto que se perseguía, estropeando con este arrebato el plan que los mencionados señores tuvieran concebido, y dando motivo a desavenencias; dejando para mejor ocasión la realización del pensamiento.


Virgen de la Soledad.

Aunque pequeña, fue la capilla habilitada al fin para decir Misa, y bendecida por el ilustrado y virtuoso Sr. Arcipreste y Cura propio de Huércal-Overa Dr. D. Alonso Giménez Parra. Mas cuando se celebraba Misa, las gentes tenían que oiría en la calle; siendo esto fundado motivo para que no se acallasen los lamentos de todos, culpándose mutuamente de que por falta de unión no tuvieran Iglesia. Pasaron de este modo los años y
casi inesperadamente, o al menos sin previo acuerdo de lo que se iba a hacer, pues solo contaban con 180 pesetas de fondos, se empezó la obra, tanto siempre deseada, el día 6 de Febrero de 1901; se suspendió en Julio, y se continuó en la primavera siguiente, hasta su terminación en Julio de 1902; dándose el caso curioso, y que manifiesta la buena voluntad que en todos hubo, que cuando se terminó la obra, quedaban en el fondo las mismas 180 pesetas con que contaban cuando se empezó.

Dirigió los trabajos el maestro de obras Don Antonio Montes, de la ciudad de Cuevas, y mide la única nave de que consta 20 por 8 varas de luz; habiendo además dos habitaciones de 4 por 4 varas cada una, que en la actualidad sirven de sacristía y de baptisterio siendo, la destinada a este servicio, la primera capilla construida. Tiene coro amplio y bien dirigido, cuya bóveda, aunque es de medio punto rebajado, está elevada y no resulta mal. La construcción es muy sólida, habiéndose empleado en ella materiales de la mejor calidad.
Es imposible averiguar el importe fijo de esta obra; pues se hizo totalmente por prestación vecinal, rivalizando, sino todos, la mayor parte, en proporcionar lo que podían; siendo muy original la forma de recaudar el dinero que era indispensable gastar.
Interior de la Iglesia Parroquial.
En un día dado, salían unos cuantos vecinos por distintos sitios de la feligresía, recogiendo una gallina de cada cortijo. Sin distinción, tomando ésta faena el nombre de recogida de gallinas. Entre tanto iba uno a Huércal y avisaba a un gallinero de los que llevan aves a Barcelona y en una mañana, sin hacer listas ni otros enredos, reunían de 400 a 500 pesetas, y hasta otra. Sin embargo, ningún vecino hizo donativo importante, que merezca consignarse aparte. Todos dieron lo que pudieron claro que guardando las proporciones de posición, condiciones, etc.
Fue bendecida por el coadjutor y teniente Arcipreste de Huércal-Overa Don Andrés Navarro Sánchez, en 29 de Julio de 1902, celebrando este señor la primera Misa en el mismo día, en el cual todos los años se efectúa la fiesta de N. S. de la Soledad, en memoria de haberse sacado procesionalmente por primera vez en igual fecha del año 1885.
Desde el día de su bendición está sin interrupción abierta al culto. En 1 de Mayo de 1908 fue erigida en Rectoría, de las creadas en el arreglo parroquial de esta Diócesis de Cartagena el año 1907, con el título de N. S. de la Soledad y Santa Bárbara, según queda consignado. La demarcación de esta. Rectoría es la expresada en la siguiente certificación: «Don Ramón Fernández Suárez ,Presbítero, Dignidad de Maestrescuela de esta Santa Iglesia Catedral y Secretario de Cámara y Gobierno del Obispado de Cartagena, Certifico: Que la demarcación de la iglesia Rectoral de la Santísima Virgen de la Soledad y de Santa Bárbara de la Diputación de Overa, anejo de la parroquia de Huércal-Overa, según el nuevo arreglo parroquial, es la siguiente: «Limitará al Norte desde la rambla de Almajalejo, por el barranco de la Noria, que está al Norte de Calderón, a la Sierrecica, Loma del Alvarico; cruzará la carretera de Vera por la Cruz de la Madre de Dios, y desde este punto al Molino del Judío; al Este desde dicho molino hasta el término de Cuevas, línea que debe pasar entre las cortijadas de los Oribes y de Chaupí; al Sur y Oeste el término de las parroquias de Cuevas, Antas y Zurgena (Almería).» Así resulta del expediente original que obra en esta Secretaría de Cámara a que me remito. Y para archivar en la Iglesia Rectoral de Overa, expido el presente que con el V. B.° de S. E. I., firmo y sello en Murcia a primero de Abril de mil novecientos ocho. V. B.»: El Obispo, Dr. Ramón Fernández. Hay un sello que dice: «Obispado de Cartagena».

*Ermita de San Miguel (1747).

Don Diego de Mena Llerena, vecino de Huércal y Alguacil Mayor y Regidor perpetuo de ella, solicitó licencia del Eminentísimo Sr. Cardenal Don Luis Belluga, para erigir una Ermita en honor de San Miguel Arcángel, en el partido de Overa, de la jurisdicción de Huércal-Overa, la que le fue concedida en 29 de Marzo de 1711, con las condiciones de ornamentarla y dotarla.


Ermita de San Miguel.


Y no habiendo tenido efecto, Don Ginés de Mena Segura, Presbítero de aquella villa, deseoso del mayor culto del Sr. San Miguel recurrió en el año 1747 ante D. Juan López de Saenz, Obispo de Cartagena, haciendo presente la licencia que antes había sido concedida para la erección de dicha Ermita, y también su deseo de que se erigiera en un monte alto, poco distante de dicha Overa, y contiguo al Campico que llaman de Nubla, y suplicó se le diera licencia para su erección, obligándose a ella y a ornamentarla y dotarla; lo que fue concedido por decreto de 7 de Marzo de dicho año, en el que se previno que estando perfeccionada, ornamentada y dotada a satisfacción del Sr. Don Gabriel de Salas, cura de aquella parroquia, éste la bendijera para que se celebrase el Santo Sacrificio de la Misa.

San Miguel Arcángel.
Habiéndose construido dicha Ermita en el expresado monte y ornamentada con la mayor decencia, el dicho Sr. D. Ginés de Mena, por escritura pública que otorgó en 20 de Marzo de 1747, ante Don Pedro José Sánchez Rubio, Escribano, la dotó con los bienes siguientes:
Primero: Con 4 bancales de riego en la huerta de Overa en el pago de la Veinteiuna, que lindan: Saliente, con el Carril; Mediodía, con Rodrigo y Espío; Poniente, con Salvador Ballesta, y Norte, con Inés Viudez García.
Segundo: Con tres olivos grandes en dicha Huerta que llaman del Romero, apreciados para este efecto en 200 ducados: lindan, Saliente con dicho Carril; Mediodía y Norte con el otorgante y otras dos acequias, y Poniente con la acequia madre de arriba; reditúan 20 ducados.
El 22 de Marzo de 1747 el dicho Cura bendijo la Ermita y celebró en ella la primera misa.


*Ermita de San Agustín.

Está edificada esta Ermita en la Colonia Agrícola «La Florida de San Antonio», propiedad de D. Antonio Ayas Sánchez, Presbítero, y unida a la casa principal de la Colonia, que es la que habita el dueño. Mide, aproximadamente, con la sacristía, 10 por 6 varas; está muy bien adornada, y tanto el gasto de edificación y adorno, como el sostenimiento de capellán y culto, corre a cargo del referido Sr. Ayas Sánchez. Fue bendecida en el año de 1872 por el venerable Arcipreste y Cura propio de Huércal-Overa Don Salvador Valera Parra, desde cuya fecha está sin interrupción abierta al culto, gozando de los privilegios de capilla pública.


*Ermita del Pilar.



Ermita del Pilar.
Después de la Guerra Civil (1933-1939) se inicia un período de escasez y , en muchos casos, de hambre que hacen que las personas necesitadas se dediquen al estraperlo (Comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado o sujetos a tasa.).

Por esta y otras razones se instala, en “el Cruce” (intersección de la carretera N-340 con la comarcal que bordea el Valle del Almanzora y une Huércal-Overa con Baza) el llamado “ Control” de la Guardia Civil, por lo que varios agentes de este cuerpo son destinados a Overa.
Uno de estos guardias civiles, Don Francisco Ortiz, junto con su familia, fijó su residencia en nuestra tierra y se hizo nuestro paisano. Según testimonio de Doña María Navarro, vecina y amiga de dicha familia, este señor habiendo luchado durante la Guerra en el bando nacional, contrajo la promesa de hacer una capillita a la virgen del Pilar (Patrona del cuerpo de la Guardia Civil) si salía indemne de la contienda. Fue así como compró la imagen y la instaló en su casa.
Mediaba la década de los cuarenta cuando este señor y la familia de “La Tenienta” (los hermanos Doña María y Don Juan Parra Fernández, que alcanzaría el grado de Coronel de la Guardia Civil)) decidieron construir la ermita actual. Para lo cual esta familia donó el local, que a la sazón era un porche para guardar el carro, y el señor Ortiz , consiguió el dinero y también puso la Virgen.

Virgen del Pilar.

Según D. Cristóbal Alarcón Parra, no hubo una aportación popular, pero sí alguna ayuda, como la que prestó desinteresadamente Alonso de Gaspar (D. Alonso Martos Ruiz), transportando con sus carros los materiales necesarios para su construcción.
Aunque abierta al culto público, la Ermita del Pilar es una propiedad privada perteneciente a los hermanos Lucía y Cristóbal Alarcón Parra, según consta en escritura pública.

Desde su construcción, la barriada donde se ubica tomó su nombre y celebra sus fiestas el día 12 de Octubre.