domingo, 27 de noviembre de 2011

PREGÓN: Fiestas Overa 2010. Por Ana Mª García Díaz


No me apasionan los pregones, ni me veo de pregonera, prefiero contaros una historia a modo de cuento…


Río Almanzora a su paso por Overa. Archivo fotográfico de Overa Viva.
Hace muchos, muchos años, había un entrañable pueblo, donde las estrellas y los luceros se reflejaban en el cauce de su río,…rodeado de montes que eran testigos silenciosos de susurros, promesas y confidencias…y todo en un hermoso paisaje salpicado de palmeras y envuelto en el suave olor del azahar, donde abundaba el agua y la tierra fértil bien cultivada.

Finca "El Recreo". Archivo fotográfico de Overa Viva

Allí, vivía una niña que desde pequeñita sentía curiosidad por cualquier cosa, por insignificante que fuera; a todo intentaba buscarle un por qué.

La autora del pregón de niña en La Almazara
“¿Por qué cada año se celebra la fiesta el 29 de Julio?”preguntó a la abuela que con sus sabias palabras siempre estaba dispuesta a saciar su curiosidad.
Con cariño le respondió: “En un tiempo muy lejano, cuando los hogares quedaban destrozados a causa de una epidemia llamada cólera, un día con mucho viento, vino un sacerdote al que llamaban el Cura Valera, sacaron la imagen de la Virgen de la Soledad, echó su bendición a los campos y cesó así la epidemia. Fue un 29 de Julio, y por eso ese día es el elegido para celebrar las fiestas”.
“Y… ¿Por qué cuando se aproxima ese día las mujeres limpian las casas y pintan las fachadas de blanco? ¿Por qué vuelven al pueblo familiares y amigos que sólo entonces vemos?” –continuó preguntando.
“Pues porque a raíz de ese milagro, la imagen de la Virgen recorre las calles del pueblo días antes de comenzar la fiesta. Por eso las mujeres se afanan en poner sus casas bonitas para recibirla, pues es mucha la devoción que sienten hacia ella. Y todos los que viven fuera de aquí, vuelven a su pueblo en esta fecha para compartir con sus seres queridos estos días”.
Carrera de la Virgen de la Soledad para arriba. Archivo fotográfico de Overa Viva
La pequeña se puso muy contenta, pues sabía que podría jugar con esas amigas que sólo volvían cuando llegaba la fiesta, que bajaría a la puerta de la iglesia para ver si habían llegado las atracciones, comería nubes de algodón y chambi y estrenaría el vestido que le habían comprado para la ocasión.
Las palabras de su abuela, quedaron grabadas en su corazón para siempre y a lo largo de su vida  le acompañó ese profundo sentimiento de felicidad que no tiene un por qué, ni una explicación razonable…pero que hizo que cada año anhelara con ilusión la llegada de esa tradicional fecha allá donde estuviese, prometiéndose a sí misma que no faltaría nunca a esa cita, a ese encuentro con sus amigos, con su sentir religioso, participando de  la alegría que se respiraba por el pueblo durante esos días.
Pero una duda siguió dando vueltas en su cabeza: ¿Por qué sólo esos días y no todo el año podían sus seres queridos ser tan felices? 
Castillo de Overa. Fotografía archivo Overa Viva
Cuando creció y fue una jovencita, ya no hacía preguntas, sino que cada año abría una ventana al mundo de los sueños, para que asomasen nuevas ilusiones mezcladas con sus recuerdos…pues tenía la suerte de vivir fiestas inolvidables, dando vueltas en los cochecitos eléctricos con sus amigos, en las voladoras, pidiendo que la última canción de la orquesta fuese siempre la penúltima, para después ver amaneceres inigualables en las casetas y en el baile, donde la sola existencia de una mirada, de una sonrisa junto a los amigos eran suficientes para hacerla feliz.
Pero en su afán de perfección seguía haciéndose la misma pregunta: “¿Por qué solo ahora soy inmensamente feliz; por qué no todo el año, todos los años de mi vida?” 


Iglesia parroquial de Overa. Foto Overa Viva


Y ahora, aquella niña, esa joven hecha mujer, sigue soñando e intentado llenar  su vida de ilusiones…Desea que estas fiestas sean un momento mágico, en el que seamos capaces de sacar lo mejor de nosotros mismos. Aunque la vida nos muestre su dureza, con crisis, con momentos difíciles, aunque con los problemas del día a día  los buenos sentimientos parezcan no tener lugar…
Pero cree haber encontrado la solución: Ilusión, alegría  y unión. Tenemos que volver a abrir esa ventana de los sueños y seguir apostando por  la ilusión, mantenerla viva todos los días del año. Tenemos que contagiarnos de alegría, saber  disfrutar esos pequeños detalles de la vida, esas pequeñas cosas… unirnos en lo positivo, en lo importante, para hacer un mañana mejor y que esa unión sea el mayor tesoro que sepamos transmitir las gentes de este sencillo pueblo a las generaciones venideras. Y qué mejor momento para dar ese paso adelante que nuestras fiestas de Overa: únicas y sorprendentes, peculiares en su entorno, originales por su naturaleza, abundantes de colores, desbordantes de luz…

¡Que los sueños os lleven donde vuestro corazón quiera estar…SIEMPRE!!
Fiestas de Overa. Fuegos artificiales.
       
Mandemos nuestras miserias a dormir
...Arriba, esta noche, despierta...
Que sembrada de bombillas
OVERA se viste de fiesta!!



                                            
                   


                                               ¡¡Viva la Virgen de la Soledad!!
                                      ¡¡  VIVA OVERA !!